
En su tierra, se dedican a organizar campamentos y formar monitores. Por eso han inspeccionado los albergues de Asturias y mantenido entrevistas con grupos de Scouts. «Queremos estrechar lazos, somos dos regiones apartadas con cosas en común», analizan.
En su cuaderno de ruta también han anotado diferencias. Según relatan, les ha sorprendido «bastante» la facilidad con la que en Asturias los menores de edad pueden acceder al alcohol. «Aquí entran en los bares y discotecas y no se controla nada, allí en Murcia no puedes hacer nada sin presentar el DNI», informa Antonio Torrente. Eso, según determina, «condiciona un poco hacia dónde se dirige el tiempo libre de los jóvenes».
Cuidado de nuevo, que en sus palabras no hay crítica. «Nosotros llegamos y analizamos, de todo hay cosas que aprender», expone con oficio David. ¿En el fondo no son unos profesionales del cachondeo? «Hombre, pasarlo bien le gusta a todo el mundo, pero nosotros queremos vivir de esto y estamos dispuestos a invertir en ello», añade.
Su parada en la ciudad forma parte de un 'tour' que realizan durante 17 días por siete comunidades diferentes. La aventura de estos consultores de ocio viene subvencionada por la Red de albergues de Lorca (Murcia) y la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Fuente Álamo.
«La verdad es que no paramos de hacer contactos, a veces crees que por teléfono e internet puedes organizarte bien con todo el mundo, pero el viaje nos está abriendo puertas que no imaginábamos», abundan. Algunas de esos despachos tenían el rótulos de concejales de Turismo y Juventud. «A la gente le sorprende esto de que hayamos agarrado la furgoneta para estudiar cómo los demás lo pasan bien» --concede Torrente-- «pero aquí también hay oficio».





