
La próxima semana, los responsables mantendrán una segunda reunión para decidir el «acceso a la página y los motores de búsqueda». A partir de entonces quedarán colgados los documentos. Se trata de 149 pergaminos, algunos de ellos de los siglos XIII y XIV; 21 volúmenes de libros de actas, fechados entre los siglos XV y el XVIII; 19 libros de justificaciones de hidalguías, también del XVIII; 76 volúmenes con los padrones que tienen su origen entre los siglos XVI y el XIX; y los catálogos del archivo. Además, a disposición de cualquiera habrá «entre 150 y 200 fotografías», muchas de ellas de los principales enclaves del centro de la ciudad.
Después de un año de espera (aunque la contratación de este proyecto no se hizo hasta el pasado noviembre), la ampliación de la web esta a punto de concluir. Será un paso «importante», porque, por un lado, la consulta a través de internet permitirá conservar mejor los documentos, al preservarlos del contacto humano. También será un «avance» para «los genealogistas, por ejemplo. No todo el mundo vive a la vuelta de la esquina y puede haber alguien que resida en Cuba y quiera conocer su antecedentes», explicó Herrero.
De la misma forma «saldrá beneficiada la gente mayor que dejó de venir al archivo por las escaleras». Aunque, de momento, lo que no tendrá remedio es el difícil acceso y las estrecheces de la sede. «No hay cambio», apuntó escueta la archivera, que seguirá en el último piso de la Casa Consistorial.





