
LOS PROYECTOS
Las líneas generales del proyecto que ayer inicio su recorrido parlamentario son ya conocidas. 95,1 millones de euros de importe neto, una cuantía que estimulará una inversión de más de 500 millones y un objetivo general, en palabras del titular de Economía: «Contar con una importante inyección de recursos que permitan hacer frente a la desaceleración económica y dar impulso al cumplimiento del acuerdo de concertación social. Fuera de eso, Rabanal no se extendió en muchas más explicaciones.
Contando con que la posición del Gobierno era conocida de antemano, la sesión de la Comisión de Economía giró en torno a los argumentos que esgrimiera la oposición. IU, primera en intervenir, fue fiel a su palabra de respaldar los acuerdos de la concertación y a través de su portavoz, Jesús Iglesias, apuntó que «no obstaculizaremos la puesta en marcha de proyectos que contribuyan al desarrollo económico de Asturias». Esta declaración, aunque Iglesias no quiso hacerlo oficial, equivaldrá a un 'sí' en la votación del día 25. Está aún en estudio la opción de presentar enmiendas, aunque la coalición se inclina por dejar las cosas como están.
Pese a todo, y a que también aludió a la crisis económica para justificar su apoyo, IU fue muy dura con el Gobierno. «Se han extralimitado en sus competencias y han incluido en la prórroga cosas que no estaban en el presupuesto de 2007», criticó Iglesias, que anunció iniciativas parlamentarias sobre esta cuestión. La diputada Noemí Martín, en esta línea, cargó contra el «oscurantismo» del Ejecutivo por no facilitar datos sobre la prórroga presupuestaria y pidió «más transparencia» en próximas ocasiones.
«Saco sin fondo»
El PP, que hoy analizará la posibilidad de plantear enmiendas -en principio no lo hará- y que se debate entre votar a favor o abstenerse, endureció el mensaje. Incidió en las críticas de IU y pidió más capacidad de control sobre la ejecución del crédito, y atacó al Ejecutivo por usar el pacto social «como un saco sin fondo y un coladero» y el crédito, «como un conjunto de partidas genéricas sin concreción». Su portavoz, Joaquín Aréstegui, fue contundente: «Por su chulería, se merecen que rechazáramos el proyecto».
Rabanal se defendió. Reivindicó la transparencia del Ejecutivo y, sobre todo, su capacidad de decisión. «Es el Gobierno el que determina qué proyectos se hacen y cuáles no», dijo. Se actúa, concluyó, «sin chulería y con mucho rigor».
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