
Díez partió del principio de que España «se romperá si se rompe la igualdad», y a partir de ahí concluyó que «se ha empezado a romper» por la política lingüística que se aplica en algunas comunidades o por las retribuciones diferentes a los funcionarios. Para acabar con esta situación, la diputada de UPyD propuso que el Estado recupere las competencias en Educación, porque «España no puede permitirse 17 sistemas educativos divergentes, localistas y ajenos a la enseñanza de lo mucho que nos une a los españoles».
También reclamó una reforma de la ley electoral, un pacto antiterrorista que lleve la rúbrica de PSOE y PP y que impida que se repita «el disparatado e inútil proceso de paz» con ETA, la reforma de la ley para volver al sistema de elección de vocales del Consejo General del Poder Judicial de 1980, revisar el cálculo del 'cupo' vasco y la 'aportación' de Navarra y avanzar en la laicidad del Estado.
Zapatero no replicó a todos los puntos y se centró en el apartado de igualdad en el que reprochó a Díez tener «problemas de fundamentos teóricos serios» sobre ese tema al equiparar «centralismo» con equidad entre los ciudadanos. El candidato socialista sostuvo que la igualdad entre los españoles «está garantizada por las leyes», y que otra cosa es «la autonomía» de los Gobiernos de las comunidades establecida en el modelo del Estado de las autonomías.
También lamentó que la diputada de UPyD se quejara de la discriminación del castellano en Euskadi y Cataluña cuando «el euskera y el catalán son lenguas de España». Resaltó que, gracias a la política lingüística vigente desde 1980, y sólo cuestionada en la pasada legislatura, se ha logrado que convivan dos comunidades lingüísticas en esos dos territorios sin que se enfrenten. Zapatero emplazó, además, a Díez a que en el futuro no haga «concesiones a la tentación demagógica» en este tema ni caiga «en la retórica de las banderas».
Contraste
La tensión en el debate con Díez contrastó con el cruce amable de comentarios de Rodríguez Zapatero con la portavoz de Nafarroa Bai, Uxue Barkos. La diputada nacionalista volvió a recordar al candidato socialista que es responsable de que en Navarra gobiernen los conservadores de Unión del Pueblo Navarro, la marca del PP en la comunidad foral, por rechazar un pacto con su formación. Criticó, asimismo, «el bipartidismo» que fomentan PSOE y PP.
Zapatero defendió la renuncia a gobernar Navarra por razones de Estado y sostuvo que si hay bipartidismo es «por voluntad de los ciudadanos». El candidato socialista remató su breve réplica con un elogio al «rigor, seriedad, coherencia y predisposición al diálogo» de la portavoz de Nafarroa Bai.
El tercer integrante del grupo mixto, Coalición Canaria, centró su intervención en la inmigración y su portavoz, Ana Oramas, reclamó una mayor colaboración gubernamental. Admitió, no obstante, que se abre «una nueva etapa» en las relaciones entre Canarias y Madrid porque Zapatero considera los problemas insulares «temas de Estado». El candidato socialista desgranó un cúmulo de estadísticas para demostrar que la presión migratoria sobre las islas ha disminuido gracias a la política de extranjería y agradeció la abstención de los nacionalistas canarios porque supone «un voto para el diálogo y la confianza».





