
-¿Sabe que la llaman pico de oro?
-Pues, no, no lo sabía. No me desagrada, en todo caso. Digamos que en la escuela académica a la que pertenezco parte de la formación iba dirigida a saber expresarse bien e intento hacerlo lo mejor posible. Es lo que cabe pedir en una universidad, ¿no?
-¿Se siente heredera de la Universidad que pretende regir? Ha sido secretaria general, secretaria del Consejo Social, vicerrectora...
-No, no. Más que heredera diría que es la culminación de un proceso de implicación y compromiso con esta universidad. Un compromiso que me ha llevado a ocupar distintos puestos en diferentes etapas y ahora me ha hecho pensar que era el momento de presentar mi candidatura al Rectorado.
-Usted co-gestionó con el rector Marcos Vallaure la conflictiva aplicación de la Ley de Reforma Universitaria y ahora se embarca en la seguramente no menos conflictiva del Espacio Europeo de Educación Superior. ¿Le atraen las grandes batallas?, ¿las busca? ¿tienen un imán especial para usted?
-(Risas). Bueno, así relatado parece que sí, que me van los grandes retos, pero es que creo que es natural que una persona universitaria, académica, se implique en estos momentos, en estos procesos de cambio. Yo creo que esto es lo que te da una dimensión verdaderamente global de lo que es la Universidad y te permite participar en el diseño de su futuro. A mí esas cosas me interesan, siempre me han interesado, y me implico de una manera natural.
-¿Es una adicta al trabajo? Dicen que tiene una capacidad fuera de lo común.
-Me viene de familia. Es verdad que tengo cierta capacidad de trabajo y me viene de familia. Esto es lo habitual, en particular en las mujeres de mi familia. Mi madre es excepcional en ese sentido y en otros. Tiene una capacidad de trabajo, de disciplina y de sacrificio enorme. Creo que yo he heredado, en parte, esas características.
-En la Universidad de Oviedo funcionan mejor las relaciones personales que las profesionales. ¿Le desalienta la imagen que retrataría la elección de un rector por amigos más que por académicos?
-Bueno, en mi manera de ver las cosas, creo que para los cargos hay que elegir a las personas más competentes y que puedan desempeñar esos cargos en interés objetivo de toda la Universidad, sin privilegios y sin clientelismos. Yo solo entiendo ese enfoque a la hora de elegir a alguien para cualquier cargo. No puedo entender otros criterios.
-Es la primera vez que se presenta a rectora, ¿qué pasará si pierde?
-Nada, absolutamente nada. Afortunadamente, tengo una vida profesional y personal muy satisfactoria y mucho interés por muchas cosas, por tanto al día siguiente estaría en el despacho trabajando sin ningún problema, sin ningún trauma, sin ningún rencor.
-Pero usted está acostumbrada a ganar.
-Bueno, en la Universidad he estado implicada en muchas cosas y no siempre hemos tenido éxito en esas pretensiones. Eso de que no estoy acostumbrada a perder... Sí he perdido. En lo que he tenido suerte, y he trabajado para ello, es en el ámbito profesional.
-Dicen que es incorruptible, que no promociona ni a los más cercanos estando en posición de hacerlo.
-Efectivamente. Pero es que eso forma parte de mis principios, de mi manera de ver la vida. Yo creo que hay que actuar sin privilegios y sin clientelismos, y en beneficio de los intereses generales. ¿Es que se puede estar en un cargo de otra manera, con otra óptica? No lo entiendo ni lo comparto.
-¿Y si esa incorruptibilidad fuera un factor negativo para votarla?
-Si mi honradez fuera un obstáculo para alguien, realmente me parecería insólito. Yo creía que nos pasábamos la vida buscando a personas honradas. Quiero seguir creyéndolo.
-¿Qué le cabrea?
-Yo creo que he alcanzado una etapa de mi vida donde quiero tomar las cosas con tranquilidad, sin llegar a ese estado de ánimo. La injusticia me molesta profundamente, pero tampoco lo llamaría cabreo. De verdad, no. Estoy contenta porque estoy en una situación de equilibrio que me permite controlar esas reacciones.
-¿Hay algo que le emociones?
-Muchísimas cosas en la vida. Soy de sentimiento rápido y fácil y siempre a flor de piel. Soy muy sentimental.





