Para crear un botón según el gusto del cliente, por ejemplo, basta un ordenador, polvo de acero y un láser para ir depositando pequeñas capas y fundirlas en un producto. Esta técnica, «que obtiene geometrías imposibles de fabricar y aligera piezas», se puede usar en «todos los sectores, como el de automoción, la aeronáutica o el de la salud, con prótesis más livianas.





