
Esta explicación llegó después de que su portavoz, el vicepresidente madrileño, Ignacio González, insistiera en que «la presidenta no tiene pensado presentarse» como candidata a liderar el PP en el XVI Congreso que se celebrará en junio. González cerró así, por ahora, la puerta que ella dejó abierta el lunes a la presentación de su candidatura y enfrió las expectativas que se dispararon en el PP por las insinuaciones de Esperanza Aguirre.
El vicepresidente de la Comunidad de Madrid aseguró que la presidenta madrileña «no ha tanteado a nadie» ni ha medido sus apoyos, aunque se mostró convencido de que podría conseguir los avales necesarios si ella decidiera competir por la presidencia del PP.
Como era de esperar, las primeras pullas surgieron del entorno de su adversario político, el alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón, quien criticó desde Pekín que hiciera pública «su indecisión» en vísperas del debate de investidura -«el día menos adecuado»-, donde Rajoy se jugaba el crédito de su política de oposición para la nueva legislatura. En opinión del regidor, si Aguirre decidiera presentarse no tendría el apoyo mayoritario del PP y recordó que precisa seiscientos avales para formalizar su candidatura cuando Madrid cuenta con poco más de doscientos.





