
La distinción de cronista es la primera que se concede en el concejo y este profesor de la Universidad de Oviedo y natural de La Piñera, en Vega, asegura «estar muy orgulloso de poder tener un reconocimiento así».
-¿Cuándo empezó a interesarse por la historia de Sariego y a investigarla?
-En los años setenta, después de licenciarme, aunque tengo que reconocer que se trata de una afición innata. Desde siempre me ha gustado escuchar lo que los demás tienen que contar, sobre todo si se trata de hechos ocurridos en otra época, que luego han ido cambiando. Con la Historia me siento cómodo, me gusta y me interesa.
-Supongo que el nombramiento de cronista oficial le habrá llenado de satisfacción.
-Por supuesto. Además, es muy curioso ver la cantidad de gente de Oviedo que me felicita por ello. Digamos que yo venía ejerciendo un poco de cronista desde hace bastante tiempo y ahora ya lo seré de forma oficial. Me han dicho que podré tener acceso a todos los archivos municipales y demás, pero hasta ahora en Sariego nunca me habían puesto ningún problema cuando he solicitado cualquier documento.
-A lo largo de más de treinta años ha realizado numerosas publicaciones sobre Sariego, ¿se queda con alguna en especial?
-El primer trabajo que publiqué fue un artículo en Asturias Semanal, allá por mediados de los años 70, que se llamaba 'Sariego: historia y vida'. Y el primero que hice con el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) fue un trabajo sobre unas hachas pulimentadas. Todavía es el día de hoy, que el propietario de las hachas me recuerda la cantidad de gente que pasó a verlas después de la publicación.
Contexto regional
-¿Qué fue lo que le empujó a comenzar a escribir sobre su concejo?
-Soy de los que opino que la importancia de una historia local radica en su relación con la general, que debe ser la base de todo. Cuando me licencié y posteriormente obtuve una cátedra de instituto me sentí lo suficientemente preparado para abordar la historia de Sariego, siempre desde la perspectiva de los hechos locales englobados en los generales, que es lo que te hace estructurar la cabeza. Es por esta misma idea por la que no entiendo como un concejo como Sariego que nunca tuvo un cronista oficial lo tenga y, sin embargo, una región como Asturias esté sin él. Y no es por falta de candidatos, que haberlos, hailos.
-¿Qué destacaría de Sariego?
-Sobre todo el paisaje y el paisanaje. Todo Asturias es guapo pero la zona de Llanera, Siero, Sariego... hay valles muy abiertos, lo que les da a sus poblaciones un carácter diferente y la gente es muy amable. Además, mi infancia transcurrió en Sariego y aunque ahora vivo en Oviedo cada vez que puedo hago una escapada para estar con mis amigos de toda la vida. Y por supuesto no se puede dejar de mencionar el trabajo de asociaciones y vecinos que están al servicio de los demás para que Sariego 'suene' y velan por mantener las tradiciones.
-Pero seguro que también le encuentra algún defecto.
-Sí, sobre todo los cambios producidos en la zona y que afectan a lo que señalaba antes como destacable, sobre todo al paisaje. No soy una persona conservacionista ni nada por el estilo, pero hay que reconocer que con el cambio de vida se fueron perdiendo cosas, aunque me enorgullece ver que aún se conserva el carácter rural.
-En estos momentos puede decirse que Sariego está volviendo a experimentar otro gran cambio.
-Sí, es un cambio normal por la época y el sistema de vida en el que vivimos, pero tiene muchos fallos. Por ejemplo, no es de recibo que en Vega se tirase el mejor edificio de todo el concejo para hacer una copia tapada por chalés, ni que se destrozasen un río y una fuente, que es cierto que estaba en malas condiciones, pero hubiera sido mejor respetarla y arreglarla. En Sariego, durante la Guerra Civil hubo un campo de aviación, ¿por qué no se trae un avión y se trata de darle un uso divulgativo?.
Palacio de Moral
-El Principado anunció hace varios meses su intención de incluir el Palacio de Moral, antigua residencia de los Vigil-Quiñones, en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, ¿iba siendo hora?
-En Sariego llevamos luchando por el Palacio de Moral muchísimos años, antes incluso de que el Principado comenzara a catalogar edificios. Que se den situaciones así, de construcciones emblemáticas en ruinas, demuestra que estamos en un país poco civilizado. El Palacio de Celles es otro buen ejemplo de esta falta de civilización, deberían hacer algo por modificar la normativa o emprender actuaciones urgentes. Hablamos de edificios que una vez restaurados podrían tener mucha utilidad, como centros de extensión universitaria, alojamientos...
-¿Cuáles son sus proyectos a corto plazo en relación con Sariego?
-Hace poco publiqué con el RIDEA un libro sobre el municipio enmarcado dentro de la colección 'Asturias, concejo a concejo'.
Y ahora mismo tengo dos publicaciones pendientes, una sobre el escudo de Sariego y otro sobre los límites. Además, quiero culminar la documentación histórica sobre Sariego desde el siglo X hasta el siglo XX.





