
LAS CONFERENCIAS
Sobre la base del concepto de «revolución periférica» que tuvieron los levantamientos contra el imperio francés, el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de León realizó un completo repaso a algunos de los acontecimientos que marcaron la historia de la rebelión en el Principado. «Tuvo un carácter excepcional y eso motivó la buena acogida de los ingleses, que vieron que se abría una brecha en el sistema continental de Napoleón. La ayuda británica, aunque con altibajos, fue muy importante. También Asturias fue pionera aquí, como también lo sería en su influencia en el proceso político posterior», detalló Carantoña, aludiendo, entre otros acontecimientos, a las Cortes de Cádiz.
Del mismo modo que del Principado partió la primera embajada española en llegar a Londres, Asturias fue «una de las primeras comunidades que respondió a los sucesos del 2 de mayo, con los motines del día 9 y la reacción posterior de la Junta general». Después, como aseguró el historiador, llegarían las insurrecciones de los días 24 y 25 de mayo y la creación «de la primera junta».
A la condición de pionera en ciertos asuntos, la insurrección asturiana también conseguiría adueñarse de otro rasgo único: el de referente para el noroeste de España. «El levantamiento se extendió a Galicia, Cantabria y también a León, hasta donde llegaron las tropas asturianas».
Uno de los adjetivos que protagonizaron parte de su intervención fue el de «periférica», palabra que ya se distinguía en el título de la conferencia y que sirvió para describir la peculiaridad del levantamiento español. «Es algo que en una revolución puede sorprender, pero fue así. En realidad, no se extiende por completo de Madrid al resto de España. El 2 de mayo no es el inicio de todo, aunque sí es el incidente más grave. Luego y tras un periodo de calma, se producirán el día 9 en Oviedo y Gijón motines muy relevantes, que durarán hasta el 13 de mayo», afirmó.
Esos levantamientos, al igual que la mayoría, llevarán el sello de la población civil, acompañada por un pequeño núcleo militar, que más adelante aumentará su número, una vez que se crean las juntas de gobierno y se formen después los ejércitos para combatir. Además del tono periférico de la insurrección iniciada en 1808 en España contra los franceses, los levantamientos que su sucedieron tuvieron otras características. Carantoña -apoyado en esta tesis- calificó la revolución española como «extraña y con unos rasgos propios. Se trata de un comportamiento diferente al del resto de Europa en la lucha contra Francia». Así pues, la resistencia será «anómala, popular y extensa en el tiempo» como antes no había acontecido y acabará desembocando «en un poder alternativo para resistir».
Carantoña describió y contó el importante protagonismo de Asturias durante la Guerra de la Independencia, bajo el trasfondo de «un levantamiento descentralizado y periférico en el que el objetivo era luchar contra el invasor y conseguir una reforma política, la mejora de la economía y un nuevo sistema». El historiador también aprovechó para resaltar el decisivo papel de Asturias «en la creación de la Junta Central para coordinar la lucha contra Francia», destacando la aportación de ilustrados e intelectuales, así como algunas referencias bibliográficas fundamentales para entender el conflicto, como la obra del Conde de Toreno. Un referente, junto a otros, que determinó otra de las conclusiones para la reflexión: la aproximación entre libertad, nación e independencia como «sinónimos».
La ponencia puso así el primer escalón del homenaje que la Junta del Principado rendirá en los próximos meses con charlas, muestras y la publicación de varias obras de una etapa, hace 200 años, en la que Asturias fue protagonista.





