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Cuencas

LA LUCIÉRNAGA
Luz de velas
12.04.08 -

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Durante la pasada campaña electoral el cabeza de lista del PSOE por León al Congreso y recientemente elegido portavoz del grupo parlamentario socialista, José Antonio Alonso, parece que afirmó que se debería modificar el trazado previsto para la línea de alta tensión Sama-Velilla, con la finalidad de evitar el impacto negativo sobre zonas que han de ser objeto de especial protección.

Afirmaciones que comparto puesto que a mi entender de lo que se trata es de garantizar que la construcción de esta infraestructura eléctrica no conlleve riesgos para las personas ni impactos irreversibles sobre los elementos del medio natural de más alto valor, ya sea por su singularidad o por su sensibilidad a los efectos de la citada línea. Para nada entiendo que las declaraciones del hoy portavoz socialista consistieran en un posicionamiento en contra de la construcción de la línea de alta tensión, como algunos se apresuraron a afirmar.

Aunque respeto las opiniones que impugnan de raíz y de una manera absoluta esta infraestructura, no las comparto; y no participo de las mismas porque considero que es perfectamente viable definir un corredor para este tendido aéreo que no ponga en riesgo los núcleos de población y la salud de las personas, ni genere impactos insalvables sobre fauna y flora.

En tal sentido, la realización de un riguroso y objetivo estudio de evaluación de impacto ambiental se me antoja como la herramienta fundamental tanto para definir un trazado asumible a lo largo de toda la línea como para legitimar socialmente el proyecto. Por desgracia, en muchas ocasiones, observamos como los estudios de impacto ambiental se hacen 'a la carta' y sin el mínimo rigor que sería deseable para justificar lo injustificable. Sería imperdonable que en este caso fuera así.

Discrepando de la opinión expresada el pasado martes por mi admirado compañero de columna Francisco Lauriño, creo, también, que oponerse a la línea Sama-Velilla -como vía indirecta para rechazar las térmicas de ciclo combinado- es oponerse a unas centrales que están llamadas a desempeñar un importante papel, en la transición hacia un modelo energético donde las energías renovables sean preponderantes. No deberíamos olvidar que las nucleares siguen llamando a la puerta y que a casi nadie le gustaría vivir a la luz de las velas

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