«La normativa exige unas distancias de seguridad, concretamente, dos metros para la 'zona clasificada' -donde puede haber vapores de hidrocarburos y por tanto, riesgo de explosión- y otros dos metros desde la arqueta hasta el límite de la gasolinera. Yo he intentado hacer cálculos y no me salen las cuentas», explicó Fernández. «Además, el PGOU exige parcelas de mil metros cuadrados para este tipo de actividades. Por último, el Consistorio todavía no ha encontrado la famosa concesión. Si no aparece, pensamos reclamar ese suelo público para los vecinos», añadió.





