EL PROYECTO DE GIJÓN AL NORTE LA ALTERNATIVA DEL PP
La idea de los populares de llevar hasta Sanz Crespo las torres previstas para Poniente y de soterrar la estación junto al Museo del Ferrocarril ha enfadado al equipo de gobierno porque «no es serio, es un castillo de naipes construido en el aire». El mejor ejemplo de esos calificativos es, dijo Sanjurjo, el hecho de que plantean hacer una estación subterránea en un espacio que, «según ellos, permitiría mantener la estación Jovellanos». Es decir, empezar a construir la terminal soterrada justo debajo de la que está en superficie, y que ésta continúe en funcionamiento. En su presentación, los populares aseguraron que su alternativa haría innecesaria la construcción de una estación intermodal. Sanjurjo no sólo desmintió este punto, sino que aseguró que «habría que desmantelar las estaciones de El Humedal y Jovellanos y obligaría a construir tres estaciones provisionales, una en La Calzada y dos en Tremañes», con lo que «nos estaríamos cargando el tren en Gijón».
Y es que precisamente uno de los objetivos del plan especial para la penetración del ferrocarril en Gijón, nombre completo del proyecto, es ese, potenciar el uso de este medio de transporte. Y eso, defiende Sanjurjo, es todo lo contrario de lo que se conseguiría con la alternativa popular, una alternativa que, además, no es viable técnicamente porque «las vías tendrían que hacer un quiebro». Y porque «no se han tenido en cuenta las especificaciones técnicas de los operadores ferroviarios». Y, en definitiva, porque «es inverosímil y de imposible ejecución». Pedro Sanjurjo acompañó sus explicaciones de una foto aérea de la zona, en la que señaló el lugar donde el PP plantea construir la intermodal, que coincidía con el espacio que ocupa ahora la estación Jovellanos que, en ese caso, «quedaría inoperativa». Además, la propuesta del PP es separar la estación de trenes de la de autobuses, con lo que supondría de «interferencia» de estos en el tráfico de la zona.
Y si el concejal mostró su enfado por lo que consideró un «trabajo de fin de semana con el photoshop», lo hizo también por lo que supone de «importante desconsideración hacia los profesionales de la arquitectura, ingenieros y expertos en infraestructuras que han realizado un trabajo de años, estudiando todas las posibles afecciones». Una desconsideración que Sanjurjo personalizó en Jerónimo Junquera y su equipo, «que ha ganado un concurso internacional».
Sin plan financiero
Más cuestiones puestas en duda: el tantas veces defendido por los populares auditorio o palacio de congresos. Sanjurjo reiteró, en este punto, la postura del equipo de gobierno, expresada ya en ocasiones anteriores incluso por la propia alcaldesa. «Ya tenemos lugares para grandes eventos y grandes multitudes. Quedó demostrado con la celebración de Tecnimap.Gijón está perfectamente equipada, sin necesidad de construir nuevos equipamientos que tendrían un elevado coste».
Criticó también Sanjurjo el hecho de que la propuesta de Gijón carezca de cifras y de un plan financiero que garantice la viabilidad del proyecto. En cuanto al traslado de las torres de Poniente, el concejal de Urbanismo lo calificó con las mismas palabras que al resto del proyecto, insistiendo en «el trabajo de cortar y pegar».
Y llegaron después las consideraciones políticas. Porque, según Pedro Sanjurjo, los populares han realizado esta propuesta con el único objetivo de «arañar algunos votos». Es más: «Cometen la enorme irresponsabilidad de, sólo por halagar a determinados ciudadanos que han mostrado algunas preocupaciones, pretenden boicotear el mayor proyecto urbanístico y de generación de un nuevo medio de transporte de Gijón». De ahí, a la situación interna del PP, un paso. «Hacen esto mientras se dedican a pelearse y mostrar de forma pública su incapacidad para solucionar los problemas internos». Y no acabó aquí, porque recordó que el primer convenio para la supresión de la barrera se firmó con Francisco Álvarez-Cascos como ministro: «Cascos no hubiera consentido semejante desaguisado. Cualquier persona con un mínimo de sentido común no hubiera hecho algo así. Los ciudadanos que confían su voto al PP no merecen esta representatividad».





