La comisión dijo que no «categóricamente» a la reutilización del suelo en los terrenos protegidos del Cabo Peñas, lo que supone una pérdida de 50.000 metros cuadrados de extensión para el proyecto, cuya previsión era, en su mayoría, la edificación residencial. También rechazó la propuesta de zonas verdes, espacios libres y equipamientos públicos en suelo apto para urbanizar por estar ubicados en zona de bosques y vegetación de ribera.
Belén Fernández, señaló que «existe un significativo y potencial impacto paisajístico, por lo que se remitirá a la administración territorial competente una nueva valoración basada en criterios de sostenibilidad urbana y de adaptación al paisaje».
Otro aspecto destacado por la comisión es el uso del agua para abastecer el campo de golf. En este sentido, prohíbe que el complejo pueda utilizar los sistemas públicos de agua procedentes de Cadasa para su abastecimiento. «Los recursos hídricos regionales serán para uso humano y no lúdico», zanjó la consejera después de dejar bien claro que «no se hará uso de los recursos públicos de agua para abastecer el campo de golf». El órgano medioambiental también recomienda a los promotores del campo de golf que apliquen métodos para el control y el ahorro de agua, así como su reutilización.
«Es prematuro avanzar el resultado de este proyecto pero se analizará con rigor y escrupulosidad cualquier actuación que comprometa el modelo de sostenibilidad que queremos para Asturias», concluyó Fernández.
Viabilidad
A la vista del pronunciamiento de la Comisión de Medio Ambiente del Principado, se entiende que el proyecto puede ser viable dentro de las restricciones medioambientales a las que está sujeto este enclave costero. La postura de los promotores de capital íntegramente asturiano, es que por debajo de las 300 viviendas no compensará la inversión prevista, que supera los 106 millones.
El esbozo del proyecto presentado por la empresa estará sujeto, entonces, a las condiciones finales que dictamine la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (Cuota).
El ambicioso plan fue diseñado al estilo de los existentes en EE UU con una zona deportiva de campo de golf de 132 hectáreas con un total de 27 hoyos. En su interior se diseñaron los núcleos o villas con viviendas unifamiliares de estilo asturiano. El proyecto recogía además, la construcción de un hotel de cinco estrellas sobre una parcela de 8.000 metros cuadrados.





