Un 'coroner' de Oxfordshire, Andrew Walker, sentenció que la muerte por insolación en noviembre de 2006 en Afganistán del soldado Jason Smith, de 32 años, había sido «causada por un grave fallo, al no reconocer ni tomar medidas adecuadas para paliar las dificultades que tenía para adaptarse al clima».
El Gobierno quería comprobar si ese tipo de críticas son correctas en encuestas militares y el juez del Tribunal Superior Andrew Collins sentencia que sí lo son, pero va más lejos y dicta principios legales que pueden tener importantes consecuencias. «Un soldado no pierde toda su protección legal simplemente porque está en territorio hostil, desarrollando operaciones peligrosas», dice el juez Collins. «Por ejemplo, enviar a un soldado en una patrulla, o también a la batalla, con equipamiento deficiente podría constituir una quiebra del artículo 2 de la Ley de Derechos Humanos». Ese artículo se refiere al derecho a la vida.
El Gobierno, que anunció inmediatamente un recurso ante el Tribunal de Apelación, teme que se puedan abrir las puertas a querellas de soldados y sus familiares contra el Ejército. La falta de equipamiento adecuado de las tropas británicas enviadas a Afganistán y a Irak fue un asunto muy polémico en Reino Unido.





