
En el mismo momento se les entregará a quienes los deseen las correspondientes indemnizaciones por los perjuicios derivados de la rápida ocupación y, en su caso, las compensaciones por ocupación temporal.
La cita de Ribadedeva será entre las diez de la mañana y las dos de la tarde del día 29, mientras que en Llanes atenderán a los afectados entre las cuatro y media y las seis de ese mismo día. Una vez acepten los pagos los propietarios, las empresas podrán ocupar los terrenos y, una vez dispongan del espacio necesario, iniciar las obras.
Tras quince años de retrasos y tramitaciones paralizadas por polémicas medioambientales, urbanísticas y políticas, la construcción del Unquera-Llanes empieza a ver la luz. La adjudicación el pasado mes de febrero de las obras con un presupuesto total de 165,4 millones de euros, y la reciente desestimación por parte de la Audiencia Nacional de la petición vecinal de suspender de forma cautelar la ejecución de las obras para salvar el barrio de La Mata, suponen un empujón importante para este trayecto de 23 kilómetros que se había convertido en el garbanzo negro de las infraestructuras asturianas.
Y es que el último tramo que resta por construir de la Autovía del Cantábrico en el Oriente de Asturias supone un auténtico tapón para las comunicaciones, es lugar habitual de atascos y, además, uno de los puntos más peligrosos en cuanto al número de accidentes. Por eso, una vez se acabe la obra, se comunicará por fin por autovía el centro de Asturias con la frontera francesa, ya que éste es el último de los tramos en todo ese trayecto que resta por desdoblar. De nada sirvieron los intentos de los vecinos de La Mata por paralizar las obras, al considerar que era evitable el derribo de sus casas. Según ellos, las prisas por poner la A-8 en marcha han sido la causa.





