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Un crimen sin huella
Celso M. B., el único detenido por la muerte de Patricia Fernández, sigue en prisión a pesar de que no hay pruebas concluyentes contra él y de que se declaró inocente
13.04.08 -

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Un crimen sin huella
VÍCTIMA. Patricia Fernández Guzmán. / ROMÁN
Nadie vio nada. Nadie sabe nada. Hasta el momento, las pruebas no son concluyentes. Al cumplirse un mes del brutal asesinato de la joven langreana de 22 años Patricia Fernández Guzmán, las investigaciones continúan con el fin de esclarecer un asesinato con demasiados claroscuros.

A la espera de que concluyan las pruebas periciales, actualmente se encuentra en el centro penitenciario de Villabona el joven langreano Celso M. B., de 32 años, conocido de la víctima, en prisión provisional y sin fianza decretada a las 72 horas de su detención, la mañana del sábado 15 de marzo. Esta medida provisional fue adoptada basándose en varias contradicciones en la declaración del joven y sobre todo, según adelantó en su día EL COMERCIO, en el testimonio del empleado de una gasolinera que identificó en al menos dos ocasiones al implicado como la persona que adquirió cinco litros de gasolina la tarde-noche del jueves, día en que murió y fue quemada Patricia Fernández Guzmán.

El cuerpo semicalcinado de la joven fue hallado por unos niños de forma casual el viernes 14 de marzo en un vertedero pirata situado en las inmediaciones de la escombrera del pozo Samuño, en el distrito langreano de Ciaño. Un trágico descubrimiento que forma parte de la investigación y que desde la defensa del único inculpado, ejercida por José Carlos Botas, se ha solicitado que se vuelva a examinar. Del mismo modo, se han incluido nuevos testimonios de personas que dicen haber estado con el inculpado en la tarde en la que presuntamente desapareció la joven, en el distrito langreano de Sama.

Así, se ha solicitado que se identifiquen las posibles huellas de vehículos que accedieron hasta el lugar donde se localizó el cuerpo de la joven. Y que se visionen las grabaciones de la cámara de seguridad de la escombrera de Samuño, por si en las mismas pudiese identificarse algún coche. Además, se volverán a examinar algunos objetos encontrados cerca del cuerpo de la joven. Unas pruebas con las que la defensa pretende corroborar que no hay ninguna prueba que sitúe el vehículo de Celso M. B. en el presunto lugar del crimen.

La instrucción del caso está a la espera de recibir el informe final de la autopsia del cuerpo de Patricia. Un informe en el que se pretende determinar si la joven estaba viva o muerta en el momento de ser quemada. Una conclusión que deberá esperar a los resultados de los nuevos análisis toxicológicos que se centran en la traquea de la joven. Y en determinar si en la misma pudiese haber rastros de oxígeno, lo que determinaría que aún estaba con vida cuando fue quemada. Además, se han de recibir los resultados sobre el ADN de unos cabellos extraídos de una goma de pelo hallada en el vehículo del detenido y que familiares y amigos de la víctima reconocieron como las que usaba la joven.

Contradicciones

La defensa también intenta esclarecer las contradicciones existentes entre el testimonio de Celso M. B. y el de algunos testigos relacionados con el caso. El joven asegura que estuvo en la gasolinera de La Tejera, en Lada, comprando y lavando su vehículo. La emplea de la gasolinera asegura que no recuerda que el joven lavara su monovolumen, por lo que habría tenido tiempo para ir a la gasolinera de El Entrego y comprar la gasolina, tal y como afirma que hizo el empleado de la misma. Además, existen discrepancias sobre las horas en las que estuvo en una asesoría de La Felguera en la tarde del jueves.

La investigación aún tiene en el aire la hora de la muerte, así como la de la desaparición de la joven o la manera como llegó hasta el lugar donde se encontró el cuerpo semicalcinado. Existen también testimonios contrarios sobre la relación entre víctima e implicado. Si bien Celso M. B. reconoció desde el primer momento conocer a Patricia y haberla saludado en la misma tarde en que desapareció, amigos de la víctima aseguran que el inculpado acosaba a la joven y que pretendía tener con ella algo más que una simple amistad.

Por el momento, la instrucción tiene abiertos varios frentes que podrían dar un giro al caso y determinar la inocencia o culpabilidad de Celso M. B. que desde el primer momento ha defendido su inocencia.

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