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El Príncipe y la cantante
La opereta 'La Generala', de Amadeo Vives, tercer título del Festival de Teatro Lírico Español, llega el martes a las tablas del Campoamor
13.04.08 -

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La opereta española es como una zarzuela con oropeles dorados. Un género procedente de París y Viena, que se aclimató con gracia en España a principios del siglo XX. Frente al casticismo del género chico, la opereta ambientaba los temas en países extranjeros cuyos protagonistas eran nobles exóticos. Todo ello aderezado con una escenográfica rica y fantástica.

'La Generala', de Amadeo Vives con libro de Guillermo Perrín y Miguel Palacios, apodados 'los siameses del género chico', autores, entre otras obras del libro de la opereta, 'La Corte de Faraón', es una de las operetas españolas más singulares. Desde su estreno el 14 de junio 1912, en el Gran Teatro de Madrid, obtuvo uno de los éxitos más relevantes de la carrera de Amadeo Vives.

En Asturias, hemos visto la representación de esta obra hace unos cuatro años, en el Teatro Jovellanos de Gijón, en una simpática adaptación de Tricicle. No constituye, por tanto, una novedad para el aficionado, aunque es la primera vez que se representa dentro de los festivales de zarzuela de Oviedo.

Bodas reales

En el fondo de 'La Generala' late una sátira sobre las bodas de conveniencia. La acción de la obra trascurre en Inglaterra. Cirilo II, monarca del país imaginario Molavia, vive desterrado en un palacio de Oxford, acompañado por la reina Eva, el príncipe Pío y el duque de Sisa, su consejero. Cirilo está arruinado, entre otras cosas por los gastos y los derroches del zascandil de su hijo Pío. Para salir de la amenazadora miseria, el consejero Sisa aconseja casar al alocado príncipe con una rica princesa de alguna casa reinante. La seleccionada es Olga, princesa de Espartanopla, e hija de Clodomiro V, primo de Cirilo. Como el arreglo y los gastos de la boda cuestan dinero, el consejero Sisa propone al rey que solicite un préstamo al millonario general venezolano Tocateca. El general está casado con Berta, antigua canzonetista y mujer hermosa y cabal, y está de visita en Oxford.

Los planes de la boda principesca peligran porque Pío, en vez de atender a su prometida Olga, corteja sin tregua a Berta, 'La Generala', mujer de Tocateca a quien Pío escuchó cantar en París. Pero Berta es una mujer fiel a Tocateca y, por otra parte, bastante sensata, con lo que arregla la situación para que no se vaya al traste el matrimonio de los príncipes Pío y Olga. Con eso se salva el matrimonio de los jóvenes y el patrimonio de los mayores.

Hispano y cosmopolita

El tema de 'La Generala', con sus noblezas centroeuropeas y sus neblinas británicas, aparentemente no da pie a un desarrollo de la música española. Sin embargo, una de las singularidades de la partitura de Vives es la mezcla, sin forzar situaciones y con bastante naturalidad, de diferentes elementos musicales. Así nos encontramos con números que denotan una clara filiación de la opereta francesa, especialmente de Ofembach, con melodías o danzas características de la música popular española. Por ejemplo el tema de la obertura es un castizo pasodoble español, que convive con alusiones al kan-kan o al music hall. Junto al aire parisino de 'Es un muñeco el arlequín', que cantan Berta y el Coro en varias ocasiones, nos encontramos con floreos melódicos, especialmente en los momentos líricos, inspirados en la riqueza del folclore español.

Vocalmente 'La Generala' es una obra de bastante complejidad que exige a los cantantes, especialmente en los roles de Pío y de Berta, amplias tesituras propias de la zarzuela grande. Romanzas como 'Era yo en la corte un esclavo' que entona el príncipe Pío en el primer acto, tiene unas notables dificultades tanto en los agudos, en las que el tenor llega al si bemol sobreagudo, como en el fraseo. Otro de los números más apreciados desde un punto de vista musical, es el vals a dúo 'Mi dulce sueño de adolescente', que cantan Pío y Berta. Entre los números de mayor raíz popular cabe destacar la titulada canción escocesa 'La alegre canción del buen escocés', que cantan Berta y el coro y, que paradójicamente, no tiene ni en su línea melódica o rítmica, nada de escocés y mucho de hispano.

Junto a las romanzas y dúos, 'La Generala' tiene importantes partes corales. Desde los frecuentes tercetos cómicos, hasta la presencia, muy acusada en los momentos claves de la obra, del coro. Todo ello dentro de una tradición en la que, sin tensión, se superponen aspectos castizos con pinceladas cosmopolitas.

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