
SIN FORTUNA. Ni Chema, con Roche atrás, ni sus compañeros tuvieron opciones en el peor partido de la temporada en casa. / UCHA
GRUPO SIGARCI 17 - FORCUSA HUESCA 28
Grupo Sigarci: Emilio Vallado; Iker Antonio (3), Cabañas (2), Lavrnic (4, tres de penalti); Ismael Juárez, Kokonis, Chema Cid (2) -siete inicial-, Nacho, Álex, De la Puente (1), Wilson (3), Veleda (2), Matas y Edu Conlledo.
Forcusa Huesca: Álvaro de Hita; Bakaitis (6), Nelson Espino (4), Akos Kis, Rubén Garicano (1), Khaukha (6,1p), Patricio Martínez -siete inicial-, Danyel Paruta, Roche (1), Gabor Decsi, Ibai Cano (6), Hanrsanyi y Feuchtmann (1).
Marcador cada cinco minutos: 2-2, 3-5, 3-6, 4-7, 4-10, 8-11 (descanso), 11-14, 13-16, 14-17, 15-20, 16-23 y 17-28.
Árbitros: Álvaro Ruiz y David Zapico (Asturias). Excluyeron al local Daniel Veleda (2) y al visitante Decsic.
Incidencias: partido de la jornada 26 de la Liga de División de Honor B disputado en el polideportivo Braulio García.
El Grupo Sigarci puso en evidencia todas sus carencias en el decisivo partido ante el Forcusa Huesca, sin duda el peor de la temporada, tras el que se queda al borde del abismo. Y es que en la próxima jornada podría consumarse el descenso si, en buena lógica, el Lacera Naranco gana en Vallobín al ya descendido Tenerife Tres de Mayo.
El equipo grupista no tuvo ayer motivación ni actitud sobre la cancha, pero aún así estuvo metido en el partido en muchos momentos con opciones de triunfo.
Sin embargo, ya en la primera parte, los locales quedaron en evidencia cuando en los compases iniciales estuvieron casi diez minutos sin marcar. Demasiados errores en el pase y, sobre todo, el desacierto en ataque sacaban a la luz una vez más los problemas de un equipo en el que los fichajes estrella no responden a la expectativas, ante la desesperación del técnico Lafuente. Como ejemplo, cabe señalar que Lavrnic fallaba una y otra vez, además de que Matas, una de las incorporaciones más caras, brilla por su ausencia. Iker Antonio cumplió en su puesto.
Tras el descanso, el Grupo reaccionó en los primeros compases y se puso a dos tantos con el balón en posesión. Parecía que había partido aún, pero el espíritu de lucha no existió y hombres clave en el siete, como Cabañas, Chema y Kokonis, atenazados por la responsabilidad, no tuvieron su día y en esta ocasión no pudieron tirar del carro. Al final, un equipo roto y entregado.