
Los azulgrana tan solo recibieron una buena noticia: la vuelta de Leo Messi. El resto, para olvidar. Y eso que empezaron con buen pie su andadura por el Nuevo Colombino. En un minuto ya tenían ventaja gracias a un certero cabezazo de Eto'o tras un buen centro de Giovani. Ese tanto debía darle tranquilidad y sobretodo mejorar su nivel de confianza.
No pudo ser. Ni con la tranquilidad del tanto consiguieron afianzar su juego ante un Recreativo muy osado. La presión del equipo de Zambrano a la zaga azulgrana dejaba mucho espacio entre líneas. Un hueco que el Barça ni supo ni quiso aprovechar. Un par de galopadas de Gudjohnsen eran su pobre bagaje ofensivo aunque en una de ellas Xavi estuvo a punto de servirle a Giovani un nuevo tanto.
Esa cómoda tesitura para los azulgrana se truncó en un alarde de facultades visionarias de uno de los asistentes de Clos Gómez. Mal situado y desde la lejanía se atrevió a conceder un gol inexistente a Marcos Rubén al entender, de forma errónea, que Valdés se había tragado el balón.
Regalo de Valdés
El guión del segundo tiempo repitió los mismos parámetros. Justo un minutos después del regreso del túnel de vestuarios, Eto'o reventaba la escuadra izquierda de la meta de Sorrentino. Tras el festejo del camerunés lanzándose literalmente a los brazos de Rijkaard, el Barça volvió a las andadas.
Los azulgrana reiteraron su poca voluntad de cerrar el partido. El Recreativo necesitó muy poco fútbol para plantarse ante un Valdés que reaccionó de forma felina ante un remate muy próximo de Sinama Pongolle. No estuvo tan acertado minutos después cuando se tragó un cabezazo de Marcós Rubén que le costó a su equipo un nuevo empate. 2 2





