
Sonoros fueron ayer los aplausos en el hotel de concentración del Sporting en Málaga. El equipo de Preciado ya hace sus cuentas. Y le cuadran. La Real, Elche y Castellón, los perseguidores de los rojiblancos, hicieron ayer pleno. Pero de malos resultados. La Real, que se pudo acostar en zona de ascenso, a la espera de lo que hicieran los gijoneses hoy, tropezó en su visita a Vigo (1-1), como también hizo el Elche en Tenerife (1-1). Y con apuros. Y qué decir del cuarto en liza. El Castellón sucumbió ante el Hércules (1-0).
El Sporting puede dar un paso de gigante. Y, si no lo hace, seguirá conservado su posición de honor. Porque sus rivales cojean. El primero, la Real de Juanma Lillo. El defensor del fútbol comprometido con el buen gusto, el técnico alineado con Menotti, Maturana, Valdano y Cappa, se convirtió ayer en víctima de un Celta que ejerce de juez en esta recta final de Liga en Segunda, pero que dice adiós al ascenso.
Al equipo en el que, según su técnico, el buen toque, la elaboración pausada y la coordinación de movimientos son normas sagradas, se le vino todo abajo cuando el celeste Lequi, en el minuto 27, cabeceaba al fondo de las mallas el balón en un saque de esquina.
No se resquebrajó el conjunto donostiarra. Al contrario. A cuatro minutos para el descanso, Díaz de Cerio se colaba entre los dos centrales vigueses y remataba de cabeza un centro de Castillo. Un empate que Juanma Lillo dio por bueno, pese a todo.
Si la Real dejó escapar una buena oportunidad, el Tenerife y el Elche dejaron escapar muchas de sus opciones de engancharse al tren del ascenso después de haber conseguido un insuficiente empate. El conjunto insular controló el duelo -se adelantó con un gol de Óscar Pérez- hasta que un polémico penalti sancionado por el colegiado en la recta final permitió a los alicantinos nivelar la contienda -Cobo lo transformó-.
Y, en Alicante, el Hércules salió victorioso en el derbi autonómico que le enfrentaba al Castellón (1-0) gracias a un buen primer tiempo, en el que Sendoa Aguirre marcó el único tanto del choque y a su defensa numantina en la segunda mitad, en la que echó mano de la casta tras quedarse en inferioridad numérica. ¿





