
INTENSIDAD. José María Balmón intenta avanzar con el balón ante la oposición de dos rivales. / UCHA
FARHO GIJÓN 87 - CÁCERES 2016 78
Farho Gijón: Kiefer (20), Sony Vázquez (4), Bobb (19), Rubén Suárez (1) y Wolfram (20) -quinteto inicial-, Adrián García (9), Rajniak , Chus Pineda (7), Jandl (7) y Balmón.
Cáceres 2016: José López (4), Gruber (21), Bustiglio, Kelvin Pena (15), Harper Williams (16) -quinteto inicial-, Sanguino (10), Aspe, Kitsoulis, Díaz Lorenzo, Panadero (8) y Félix Ortiz (4).
Árbitro: Rodríguez Ávila y López Herrada. Señalaron una técnica al técnico visitante Piti Hurtado.
Incidencias: cerca de mil espectadores en el Pabellón de Deportes.
El Farho Gijón sumó ayer su cuarta victoria consecutiva (87-78), aunque con demasiados apuros. Prueba de ello fue que el equipo de Jorge Elorduy finalizó el segundo cuarto con una desventaja de 15 puntos. Pero el atrevimiento del eléctrico Curtis Bobb, que comenzó el partido muy desacertado, resultó clave. Los gijoneses realizaron un arranque de encuentro para olvidar. Enfrente había un conjunto sólido, el Cáceres 2016, que ratificaba su buena línea en esta segunda vuelta. Y el marcador se ponía muy pronto a favor de los cacereños. Kiefer acumulaba dos personales en un gris inicio y se tenía que sentar en el banquillo. Y, en el lado contrario, Harper Williams, un viejo conocido de la afición gijonesa, comenzaba a crear serios problemas al Farho y su acierto ponía por delante a los cacereños. Otro quebradero de cabeza para los gijoneses era Brandon Wolfram. Al estadounidense no le daban ni un respiro y sin su aportación el Cáceres comenzaba a despegar.
Las distancias eran cada vez más amplias. Y, curiosamente, otro ex jugador del conjunto gijonés, Panadero, ponía la puntilla con una serie de triples. Curtis Bobb intentaba acortar distancias desde la línea de tres puntos, pero ayer no parecía que iba a ser su día. Y su atrevimiento ofensivo, necesario en anteriores ocasiones, le pesó en exceso al cuadro gijonés en esta fase.
Sanguino mantenía a raya a Wolfram y el Cáceres 2016 conseguía una renta máxima de veinte puntos (19-39). El Farho Gijón era un equipo irreconocible. Asustado. Con pérdidas de balón constantes. Y sin capacidad de reacción. Llegaban al descanso con una desventaja en el marcador de quince puntos (35-50).
Recuperación milagrosa
En la segunda parte todo cambió. El Farho, herido en su orgullo, salió a por todas. Bobb comenzaba a calentar la muñeca. Y el equipo, en general, daba síntomas de seguir con vida. La diferencia era cada vez menor. Y Piti Hurtado se llevaba una técnica por sus protestas. A partir de aquí, los gijoneses se fueron a por el partido. Y Curtis Bobb ponía por primera vez a su equipo por delante (59-57).
Ambos conjuntos se alternaban el dominio en el marcador, pero había llegado el momento del Farho. Jandl, que salió por Rubén Suárez, dirigía con mano firme a su equipo. Wolfram volvía a ser el de siempre. Y Bobb el jugador más determinante. Él solo se bastó para ampliar la ventaja de los gijoneses a base de triples y grandes jugadas, y recordar que el Farho, aunque con escasas opciones, no ha abandonado la lucha por el ascenso directo.