CARRERAS EN ESPAÑA
La situación no tiene precedentes. Sus causas las resume sólo con tres palabras el presidente del Club Oviedo F-1: «Dinero, Valencia y R28». La situación económica, especialmente poco boyante, ha aconsejado una prudente política de recortes de gastos entre los bolsillos de los aficionados -«es sobre todo un motivo económico», apunta José Vicente García-. Además, el Gran Premio de Europa, con su carrera urbana, se presenta como una alternativa novedosa y ha desviado a buena parte de la 'alonsomanía' hacia las tierras levantinas -«la novedad manda»-. Y, por si todo ello no fuera suficiente, el Renault de Fernando Alonso, pobre de prestaciones y con un desarrollo en entredicho, no ha logrado dar un empujón a la venta de entradas -«aunque parezca mentira, estamos tan habituados a ver a Fernando ganar que como no gana...»-.
¿El resultado? Faltan dos semanas y los responsables de Montmeló temen lo peor. Por contra, no va más en Valencia, donde han colgado el cartel de 'no hay entradas'. «Sin duda lo van a notar», reconoce José Vicente García, habituado a 'pelear' años atrás con el departamento de ventas de la instalación catalana por una localidad más. No será éste el caso. «En la zona en la que habitualmente nos hospedábamos, hay hoteles que no van a abrir. Pero no sólo ocurre entre los aficionados españoles. También entre los alemanes, que son los que más venían», explica el responsable de la peña de Alonso.
El Club F-1 de Oviedo, que gestiona sus desplazamientos a través de Viajes Marsans, volverá a hacer de la grada N de Montmeló su santo y seña. Igual de ruidosos y coloristas, pero menos numerosos. «Movilizaremos a unas mil personas, 300 de ellas asturianas», confiesa el que fuera profesor de autoescuela del bicampeón del mundo. «No hay dinero, está claro. Además está lo de Valencia. Mucha gente que habitualmente acudía a Barcelona ya no lo harán por la novedad de Valencia, aunque sea un poco más caro».
El motor asturiano
Gracias a la fulgurante ascensión de Fernando Alonso, la locura por el 'circo' automovilístico se desató en los últimos años, aunque la gente del mundillo muestre reticencia a considerar al ovetense como único motor. En cualquier caso, la 'alonsomanía' seguirá moviéndose. José Vicente García da las cifras: 3.000 asientos reservados a nivel nacional a través de la peña asturiana y unos 600 seguidores del Principado en las gradas junto al puerto deportivo. Y eso que no todo es oro lo que reluce en Valencia: inexperiencia en la organización, comunicaciones caóticas, altas temperaturas y precios desorbitados de los hoteles -superiores a 300 euros noche, que ha llevado a los aficionados a buscar cama en localidades del sur-.
El Valencia Street Circuit dice haber vendido todas las entradas, aunque es una verdad a medias -los grandes paquetes de localidades están ahora en manos de mayoristas y agencias de viajes, no en las de los aficionados-, y todavía hay disponibles. Sus precios -entre los 195 y los 480 euros- han disparado también el producto final: «El viaje es unos 150 euros más caro que el de Montmeló».
Así las cosas, la reventa, que en sí no es una novedad, ha irrumpido con fuerza para la cita valenciana bajo el reclamo, por ejemplo, de «vendo bolígrafo y regalo dos entradas para el Gran Premio de Europa» -la reventa no es un delito, pero es susceptible de una sanción administrativa- a un precio que dobla el original -la organización busca aumentar el aforo en unos 4.000 asientos para combatir precisamente este mercado-. En situación comprometida se encuentran, por contra, aquellos que se hicieron incluso con tacos de localidades para Montmeló, a las que ahora no dan salida incluso por debajo de coste.
En cualquier caso, sea mayor o menor, sin duda la 'alonsomanía' avanzará por Montmeló y Valencia. Pero no sólo allí. También en Mónaco, Francia, Alemania y, quizás, China habrá presencia de miembros del Club F-1 Oviedo.





