
Francisco deja dos hijas, María del Pilar y María Dolores, y tres nietos: Susana, Laura y Miguel Ángel Martínez Meana. Este último fue quien recogió el testigo de su abuelo en el negocio familiar hace ya 16 años.
Nacido un 17 de enero de 1907 y segundo de ocho hermanos, los ojos de Francisco vieron pasar más de un siglo, en el que no paró de trabajar. De pequeño, rememoraba hace todavía poco tiempo, no pudo acudir con regularidad a la escuela porque tenía que colaborar en la economía en los trabajos familiares. Meana creció entre manzanas, puesto que la casa en la que se crió, donde se encuentra el restaurante La Casería, contaba con llagar. Sin embargo, de forma paradójica, su futuro no estuvo relacionado con dicho llagar.
En 1928 decidió probar fortuna en 'las Américas' y se fue a Argentina, donde sus tíos contaban con lo que allí se denomina un almacén de barrio, un bar con tienda, que le sirvió para comenzar a formarse en el mundo de la hostelería. Allí, en el barrio porteño de Parque Patricios, estuvo cerca de tres años en los que, como el resto de emigrantes y al igual que durante toda su vida, quiso y tuvo que trabajar duro.
Su vuelta a casa
Un pequeño problema de salud le obligó entonces a volver a casa, pero con la intención de regresar a Sudamérica una vez que se solucionase. Sin embargo, tras su paso por el Hospital Español, su madre le convenció para que no regresase a Argentina y se quedase en Asturias. La decisión de vivir de nuevo en Castiello marcó el resto de su vida. En setiembre de 1939 contrajo matrimonio con Estrella Menéndez, hija de José Manuel Menéndez 'El Chato' y meses más tarde, en 1940, Meana cogería las riendas del llagar de su suegro con el objetivo de continuar con la tradición de un negocio nacido en 1881 y conocido popularmente como El Chato.
Los comienzos no fueron fáciles, pero, tras varias renovaciones, el llagar respondió sus expectativas. Una vez jubilado, a Meana le gustaba disfrutar de la sidra y pasar el tiempo en el lugar donde invirtió tantas horas de su vida.
Se ganó el cariño de sus vecinos y colegas. Tanto es así que el año pasado la Asociación de Vecinos de Castiello de Bernueces y la Asturiana de Cosecheros de Manzana de Sidra homenajearon a Francisco con motivo de su centenario.





