
La última fecha de apertura anunciada por la sociedad Talasoponiente - formada por las firmas asturianas Jesús Martínez Construcciones, El Caleyo, Contratas Iglesias y la gallega Gaia Gestión Deportiva- fue el mes de setiembre, 15 meses más de lo previsto en el planteamiento inicial. «Soy economista, yo no tengo nada que ver con los retrasos. Hacía tiempo que no estaba conforme de cómo se estaban desarrollando las cosas en el centro. Me quejé por el incumplimiento de plazos. Ahora ya no hay ni un calendario de obra. Dudo de que el balneario esté abierto en la última fecha anunciada», sentencia.
Pero sus críticas van más alla. Según afirma De la Rubia, «lo que se está haciendo ahora no tiene nada que ver con lo que contemplaba el proyecto inicial. Lo que iba a ser una construcción de un año y medio de duración, lleva un retraso de otro año y medio más. Es una obra con un presupuesto que ya nadie sabe». La economista ovetense se queja de que «se ha puesto en cuestión» su capacidad de trabajo y su profesionalidad. Incluso da a entender que no es la única que ha estado en desacuerdo con la marcha de las obras porque se pregunta: «¿Quién se puede creer que los arquitectos-que abandonaron el proyecto el pasado agosto- se fueron porque Galicia estaba lejos y no podían dirigir la obra desde allí?»
Futuro profesional
Susana de la Rubia asegura que «Talasoponiente vino a buscarme al Ayuntamiento por mi currículo profesional y en ningún momento fue ni la alcaldesa ni persona interpuesta quien les indicó la oportunidad de contratarme. Otra cosa es que la empresa considerase esa oportunidad». Respecto a su futuro laboral, una vez abandone su cargo en el balneario, la economista no quiere avanzar nada. Tan sólo afirma que «seguiré trabajando, porque nadie me regala nada». TALASOPONIENTE
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