
Al menos así lo constataron tanto la senadora demócrata Hillary Clinton como el candidato republicano a la presidencia de EE UU, John McCain, quienes no dudaron en echar leña al fuego ante las hirientes declaraciones realizadas por Obama el fin de semana pasado en San Francisco. El evento, al que la prensa no tuvo acceso, quedó grabado en un vídeo que ha salido a relucir mientras Obama hacía campaña en Indiana. Las imágenes muestran al candidato afroamericano tratando de poner sobre la mesa las principales amenazas que se ciernen sobre la clase trabajadora del país, como la descomunal sangría de puestos de trabajo o el azote de las hipotecas de alto riesgo.
El joven aspirante a la Casa Blanca usó su cautivadora oratoria para explicar que «cuando vas a estos pequeños pueblos de Pensilvania, al igual que muchos otros lugares del centro oeste, observas cómo los empleos llevan desaparecidos desde hace 25 años y nada va a reemplazarlos». Por esta misma razón, no es de extrañar que la actitud de sus habitantes sea «amarga, se apeguen a las armas, la religión o a la antipatía», añadió. Para el demócrata estas circunstancias darían lugar a sentimientos contra los que no son como ellos, la inmigración o el libre comercio. «Es una forma de manifestar sus frustraciones», aseguró.
Claro está que Clinton no dudó en poner el grito en el cielo ante las declaraciones del que se ha convertido en el principal escollo para hacerse con la nominación demócrata. La ex primera dama manifestó que «Pensilvania no necesita un presidente que mira a sus ciudadanos por encima del hombro». «Necesita alguien que apoye, que luche con ellos, que trabaje duro por su futuro, su empleo y sus familias».
Alejado de los ciudadanos
La senadora ha perdido fuelle en dicho estado, aunque llegó a liderarlo holgadamente frente a Obama. Sin embargo, las encuestas más recientes muestran que la mujer del ex presidente Bill Clinton sólo saca entre cuatro y seis puntos de ventaja al senador de Illinois. Esto pone de manifiesto que Clinton ya ha dejado de calar hondo entre la clase trabajadora, uno de sus puntos fuertes de cara a la campaña presidencial.
Del lado republicano, un consejero de McCain replicó que estas «reveladoras» declaraciones no hacen más que «mostrar elitismo y condescendencia con la clase trabajadora de EE UU». «Es difícil imaginar a una persona tan fuera de sintonía aspirar a la presidencia de este país», reveló.
Obama no dudó en utilizar estos ataques a su favor y avivar más la hoguera. El senador demócrata respondió que cuando habla con los ciudadanos lo único que encuentra es «frustración» y no es para menos ya que han perdido sus casas, sus pensiones y sus empleos.
El candidato liberal indicó que quizás era McCain el que estaba «fuera de sintonía» al darse cuenta demasiado tarde de que la crisis hipotecaria exigía un plan de contingencia para evitar millones de desahucios. En lo que a Clinton se refiere, la acusó de estar respaldada por 'lobbys' financieros.





