Esa es la principal lectura de la reunión que mantuvieron ayer el presidente chino, Hu Jintao, y el vicepresidente electo de Taiwán, Vincent Siew, en el foro que tiene lugar este fin de semana en la isla de Hainan, al sur del gigante asiático.
Aunque Siew acudió al mismo como presidente de la Fundación para el Mercado Común en el Estrecho de Taiwán, y no como vicepresidente de la isla porque no toma posesión del cargo hasta el 20 de mayo, su entrevista con Hu Jintao supone el contacto al más alto nivel que han tenido ambos Gobiernos desde la división que se produjo hace casi seis décadas, cuando Chiang Kai-shek y las tropas nacionalistas del Koumintang se refugiaron en Taipei tras ser derrotados por las fuerzas comunistas de Mao Zedong.
Además, este breve encuentro, en el que estuvieron acompañados por 12 delegados, es la primera consecuencia de la aplastante victoria del Koumintang (KMT) en las elecciones de Taiwán celebradas el pasado 22 de marzo.
Tras ocho conflictivos años de gobierno del presidente Chen Shui-bian, perteneciente al independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), el discurso moderado del candidato del KMT, Ma Ying-jeou, conquistó al electorado taiwanés al apostar por el acercamiento a China para mejorar la deteriorada situación económica de la isla.
No en vano, el gigante asiático se ha convertido ya en uno de los principales socios comerciales de Taiwán. Aunque, por ley, la inversión en el continente está prohibida, algunos estudios calculan que los empresarios de la isla han destinado más de 128.436 millones de euros a la «fábrica global» a través de terceros países como las Islas Vírgenes. Además, el 'dragón rojo' es el primer mercado de las firmas taiwanesas al importar 64.796 millones de euros.
Vuelos directos
Consciente de que el progreso de Taiwán depende, en buena medida, del crecimiento chino, el KMT pretende potenciar las relaciones económicas entre ambas orillas del Estrecho de Formosa y abrir la isla a los turistas del continente. De hecho, uno de los primeros planes del presidente electo Ma Ying-jeou consiste en poner en marcha vuelos directos entre Taipei y las mayores ciudades chinas, que ahora sólo se producen durante las vacaciones del Año Nuevo Lunar a pesar de que un millón de hombres de negocios taiwaneses y sus familiares trabajan y residen en el continente.
Por ese motivo, Hu Jintao y Vincent Siew obviaron los temas políticos y se centraron en los pecuniarios. «La realidad demuestra que el desarrollo económico en el Estrecho es el deseo común de la gente de ambas partes», aseguró Siew, mientras que Hu Jintao, que se sentó a su lado y departió con él amistosamente, dijo a la televisión que quería «intercambiar ideas sobre la cooperación económica con Taiwán».
Después de más de medio siglo de enfrentamientos, que han convertido al Estrecho de Formosa en una de las 'zonas calientes' del planeta, parece que la economía puede unir lo que dividió la política.





