En relación con ello, lo primero que quisiéramos resaltar -tal y como informaba EL COMERCIO el pasado lunes- es el hecho de que Asturias es la única comunidad autónoma donde los centros de salud no abren por la tarde. Una situación excepcional en el panorama de la atención sanitaria española, puesto que en el resto de las comunidades -bajo distintas modalidades- se presta atención en los centros de salud por la tardes.
Por ejemplo -según dicha información-, la vecina Cantabria tiene implantada la jornada hasta las 21 horas, lo mismo que en Navarra o en La Rioja. En el País Vasco, existen turnos de mañana y tarde en los centros de salud, y en Andalucía hay horario de tardes, incluso para algunas consultas especializadas.
Sin embargo, el sindicato médico rechaza la iniciativa de la Consejería de Salud de prestar atención sanitaria por las tardes a cargo de los médicos de familia, cuestionando que exista tal demanda por parte de los usuarios. Este argumento, a nuestro entender no tiene ninguna verosimilitud, tanto si nos atenemos a los resultados de las investigaciones sociales sobre el asunto, como si observamos mínimamente las dificultades horarias de muchos ciudadanos para poder acudir a un centro de salud.
Así, según la última encuesta de la administración sanitaria asturiana sobre el grado de satisfacción de los usuarios de la sanidad pública, la ciudadanía entrevistada otorga en atención primaria la puntuación más baja a la facilidad para conseguir cita (6 puntos, en una escala de 0 a 10); más de dos puntos por debajo, por ejemplo, de la valoración que se concede al trato del personal médico y de enfermería. Baja valoración que, entendemos, tiene que ver tanto con las dificultades para concertar cita previa por teléfono como con el restringido horario de atención en los centros de salud.
Otro estudio interesante sobre el asunto fue realizado por una entidad independiente de la administración sanitaria -la Fundación Eroski- en 162 centros de salud, distribuidos por 18 provincias. En tal estudio, se constata que en Asturias el horario de los centros de salud es la variable que obtiene una valoración más baja (6,7 puntos), de entre las doce variables sobre las que opinaron los usuarios entrevistados. Siendo dicha puntuación sobre el horario de los centros de salud en Asturias la tercera más baja del conjunto de las dieciocho provincias en las que se realizó la encuesta, sólo por encima de Alicante y Guipúzcoa, que son las provincias que en dicho estudio obtienen una puntuación general media más baja.
En definitiva, los datos surgidos de estas encuestas constatan que el aspecto peor valorado de nuestros centros de salud tiene que ver con el actual horario, sólo por las mañanas, de atención a los pacientes. Parece lógico, para todo ello, tener en cuenta que la mayoría de la ciudadanía trabajadora no termina su jornada laboral antes de las seis o las siete de la tarde, por lo que, si necesita recibir atención médica en un centro de salud, tiene que solicitar permiso laboral o acudir a los servicios de urgencias.
Tal es así que, según informes del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa), la mitad de los usuarios que acuden a los servicios de urgencias en atención primaria lo hacen porque no hay consultas por las tardes, lo que tampoco deja de suscitar, en ocasiones, tensiones entre los usuarios y el personal médico, al entender estos últimos que no todas las demandas son propias de la atención en el servicio de urgencias.
En cualquier caso, para el sindicato médico, la huelga ha sido «de ideales, no monetaria». Está bien que digan que detrás del paro no hay motivos económicos (aunque no nos lo acabamos de creer), puesto que al fin y al cabo los médicos de atención primaria tampoco están tan mal pagados, vienen a cobrar entre 50.000 y 60.000 euros al año por su actividad.
Ahora bien, si no son motivos monetarios los que han dado origen a los dos días de huelga ¿cuáles son esos 'ideales' que impulsaron al sindicato médico a una acción tan radical en un servicio público socialmente tan sensible? Desde luegom no la mejora de la atención sanitaria de la población asturiana, ni la satisfacción de una sentida demanda de los usuarios, ni tampoco la descongestión de los servicios de urgencias.
Nuestra opinión es que esos 'ideales' no son otros que la subordinación de la sanidad pública a determinados intereses, concretamente a los intereses de los profesionales médicos, lo que puede calificarse abiertamente de 'apropiación', en la medida en que intereses y objetivos públicos (los de los usuarios, la comunidad del entorno y la sociedad asturiana en general) quedan subordinados a los intereses y objetivos privados (de cada médico) y corporativos (del conjunto de la profesión médica). Eso es lo que creemos que viene sucediendo en los últimos años y a lo que se refiere el sindicato médico.
De otra manera, no se entiende que se defienda a capa y espada la jornada continúa de ocho a tres en el sistema sanitario público y no haya quien los haga trabajar por las tardes -no sólo en atención primaria-, mientras los quirófanos están cerrados por las tardes, las listas de espera crecen, las demoras en consultas especializadas se hacen eternas y los usuarios tenemos que pedir permisos laborales para ser atendidos por el médico de familia.
Ante esta situación, cualquier intento de mejora e innovación por parte de la administración se encuentra con la oposición rotunda de los profesionales de la Sanidad y, en especial, cualquier propuesta que implique responsabilidad más allá de algo que no sea su consulta, tropieza con una denodada resistencia.
En este caldo de cultivo, parecen imponerse los que defienden los intereses más corporativos y los que alientan la búsqueda de un denominador común que conduce siempre hacia abajo, generalmente hacia alguna variante de la consigna: «queremos más por menos». Lo que resulta chirriante para un grupo que se considera a sí mismo una profesión (vocacional, entregada, responsable...).
Desde luego, ni los ciudadanos ni los usuarios de ahora somos los de hace veinte años; por ello, no nos vamos a callar ante el intento de 'expropiación' del sistema sanitario -ni de otros servicios públicos-, y vamos a reivindicar que se cuente con los ciudadanos, en tanto que verdaderos propietarios de esos servicios, y que se tenga en cuenta el interés general y no sólo el de determinados grupos profesionales.





