Qué pena que todos estos pequeños que desaparecen tienen siempre un trágico final. La justicia, aparte de ser ciega, debe ser también sorda, porque cómo es posible que dejen sueltos a esta clase de individuos que todos sabemos de sobra que vuelven a reincidir. No están locos ni enfermos. Hay mucha maldad y mucho vicio. Lo tienen todo muy bien pensado, y con decir que no se acuerdan o que están bajo los efectos de alguna droga, todo arreglo. Si la condena fuera cadena perpetua, otro gallo cantaría.
Los pederastas son seres repulsivos patéticos y cínicos. Si pudiéramos entrar en la mente de algunas personas nos sorprendería hasta qué límite llega la maldad humana. No sé para qué pierden el tiempo en juzgarlos, ¿a caso ellos tienen consideración con sus víctimas? Hay cosas que se te van de las manos, pero muchas que se pueden evitar. La verdad es que corren tiempos difíciles y uno se pregunta si ya no queda en el mundo nadie medianamente normal. Mari Luz tenía toda una vida por delante y un desaprensivo se la quitó, por lo tanto, que pague por ello.





