
Pérez Rubalcaba es, junto a la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, el único miembro del Gobierno que en la legislatura pasada sirvió al presidente de parapeto político. En el PSOE son muchas las voces que han criticado el ensimismamiento de los ministros en sus propias tareas y la falta de implicación con el debate global. Rodríguez Zapatero negó ayer la mayor y, tras prometer su cargo ante el Rey, ya en el Palacio de La Moncloa, aseguró que siempre se ha sentido «arropado por los ministros». Tanto como por el partido.
Pocos 'pesos pesados'
El lamento del 'aparato' socialista sigue siendo aplicable al actual gabinete, que no ha incorporado a ningún nuevo 'peso pesado' salvo Celestino Corbacho, bregado en el mundo municipal, pero sin trayectoria aún en el debate nacional. El jefe del Ejecutivo se mostró, aún así, «muy satisfecho» con su obra. «En mi opinión, este gabinete tiene fuerza política y una notable capacidad de gestión», defendió. Lo previsible es, en todo caso, que las voces del Gobierno vuelvan a ser las mismas e incluso que haya una menos, porque el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, callará más.
El ex fiscal jefe de Madrid fue reclamado por Zapatero en un momento de máxima tensión con el PP para sustituir a Juan Fernando López Aguilar, al que en el partido muchos acusaban de tener la piel «demasiado fina» para hacer frente a la batalla campal en la que se convirtió el ámbito de la Justicia en la pasada legislatura. Ahora que el presidente ha iniciado un viraje político para acercarse al primer partido de la oposición también en este terreno, se espera que Fernández Bermejo se centre en asuntos internos del ministerio.
Rodríguez Zapatero subrayó que de la negociación política con el PP, imprescindible para renovar el Consejo General del Poder Judicial y para sacar adelante las reformas procesales y demás leyes encaminadas a modernizar la Justicia, se ocupará el flamante portavoz del grupo parlamentario, José Antonio Alonso, hombre de perfil moderado y de su total confianza política y personal.
Financiación autonómica
Pedro Solbes, por su parte, tendrá que buscar el concierto para pactar un nuevo sistema de financiación autonómica, uno de los más complejos retos del próximo mandato. Y el titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, la complicidad de los populares en la preparación de la presidencia española de la Unión Europea.
El entendimiento del vicepresidente económico con el Partido Popular no tendría por qué resultar difícil ahora que Rodríguez Zapatero ha decidido prescindir, al menos de momento, de las ataduras de un pacto de legislatura con los nacionalistas. Sobre todo porque Solbes, que se declara abiertamente socialdemócrata liberal, fue el primero en torcer el gesto y lamentarse ante las demandas de mayor inversión y financiación asociadas al Estatuto de Cataluña o al de Andalucía.
Varias fuerzas minoritarias coinciden, además, en que el nuevo gabinete se aleja de la izquierda para acercarse al centro derecha. Lo cierto es que al irse Jesús Caldera se marcha el último ideólogo de la 'nueva vía' socialista que quedaba en el equipo gubernamental.





