Zapatero presentó estos cambios como una apuesta de futuro, aunque algunos suponen una vuelta al pasado y, en el caso de Medio Ambiente, una pérdida de galones. El ministerio fue creado como tal por Aznar en su primer gabinete. A lo largo de doce años ha ganado presencia política, siempre a remolque de otros departamentos con más peso.
En 2004 Zapatero nombró ministra a Cristina Narbona, experta y peleona, que ha pugnado por hacer más sostenibles las políticas públicas. Actuó con el respaldo expreso del presidente, que ayer elogió su «buena gestión» en asuntos «difíciles» como el agua. Por eso ahora se especulaba incluso con que Zapatero fuera un paso más allá con la creación de una vicepresidencia de cambio climático, una de las «prioridades básicas» del nuevo Ejecutivo. No ha sido así. Con la fusión de dos carteras en una, el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, las estrategias de lucha contra el calentamiento global cabrán en una Secretaría de Estado.
Según Zapatero, se trata de dar un «enfoque integral» al desarrollo sostenible y de conjugar la protección del medio natural con la viabilidad de los sectores agrícola y pesquero. Para las organizaciones ecologistas, supone «un golpe muy duro a las políticas medioambientales», en palabras de Juan López de Uralde, director de Greenpeace.
Una España competitiva
El Ministerio de Ciencia e Innovación, por su parte, también recupera un esquema pasado, el del fallido Ministerio de Ciencia y Tecnología creado por los gobiernos del Partido Popular. La idea que anima ahora a Zapatero es la misma, hacer a España competitiva en el mundo del conocimiento. Cristina Garmendia, su titular, sabe de eso. Bióloga y genetista, lleva casi un lustro al frente de empresas biomédicas y biotecnológicas.
Otra de las sorpresas de la nueva arquitectura gubernamental es el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, que mezcla asuntos a priori dispares como el espacio europeo de educación con la ley de dependencia y el área de asuntos sociales antes adscrita al Ministerio de Trabajo. Zapatero ve en ello un diseño «coherente» y amplía así las competencias de Mercedes Cabrera como ministra.
Bibiana Aído, gaditana de 31 años, la más joven ministra o ministro de la historia de España, también hereda una parte del antiguo departamento del saliente Jesús Caldera. Al frente de Igualdad, suya será la lucha contra el «machismo criminal», una lacra que no cesa pese a la aprobación de la ley integral contra la violencia de género. También la aplicación práctica de ley de igualdad está entre sus principales cometidos.





