Los nuevos ministros de su área (Celestino Corbacho en Trabajo, Beatriz Corredor en Vivienda y Cristina Garmendia en Ciencia e Innovación) no parecen problemáticos. Respecto a Miguel Sebastián (Industria) parece existir ahora un armisticio. Ahora bien, que este último se quedara con la parcela energética era algo que no entraba para nada en sus planes y que incluso obligó a una «delicada» conversación de última hora con el propio José Luis Rodríguez Zapatero para «aclarar las cosas», según indican fuentes gubernamentales. No en vano muchos recuerdan los frecuentes desencuentros que Solbes y Sebastián tuvieron la pasada legislatura.
Sebastián, al margen de la relación que mantenga con Solbes, será el encargado de resolver la planificación energética (con horizonte a 2030), donde se verá el futuro de las fuentes nucleares. Al ciudadano de a pie, sin embargo, le llegan más otras cuestiones, como la plena liberalización de los mercados del gas y la electricidad y las relativas a sus propias economías, las familiares, acuciadas por unas hipotecas cada vez más caras, más paro y menos crecimiento económico.
Poco partidario de soluciones 'mágicas', Solbes tiene preparada una batería de medidas para el primer consejo de ministro 'serio' del nuevo Ejecutivo socialista, que incluiría la implementación de la prometida deducción fiscal de 400 euros y el anunciado plan de recolocación de los trabajadores en paro, entre otras actuaciones.





