El último, que dada mi buena memoria recuerdo que era del año 1970, aseguraba que el infierno es «el lugar donde los malos, apartados de Dios, sufren penas eternas». El nuevo tiene otro sentido de los calendarios y habla del sufrimiento de los hombres y supongo que el de las mujeres, que estarán separados de Dios. Verse privados de la presencia divina quizá sea más llevadero que sufrir una inacabable estancia en las calderas de Pedro Botero. No sé. Quiero decir que Jesús de Nazaret es más permanente que sus volubles y acomodaticios intérpretes. Varían los códigos con el tiempo y varía las ciudades con los alcaldes. Nada se está quieto, ni siquiera durante el pequeño plazo de una vida humana. El catecismo no es lo que era ni tu calle es ya tu calle, pero el caso es que seguimos esperando. Por si acaso.





