
LA SITUACIÓN
El motivo es bien sencillo. Aunque en el próximo emparejamiento con 'Furaco' -el macho seleccionado por el personal del parque de la naturaleza de Cabárceno- se consiguiera sacar adelante oseznos aptos para ser soltados, la reducción de espacio a la que se ve sometida la especie por una presión humana cada vez mayor haría que existieran serios riesgos de que estos animales entraran en contacto con los humanos. Eso supondría poner en peligro no sólo la existencia de los osos, sino también que pudieran sufrir accidentes las personas o el ganado. Por eso, es prácticamente imposible que se pueda poner en marcha un programa de repoblación de osos en el Principado. Lo máximo a lo que aspiran las autoridades es a conservar el escaso territorio con que cuentan estos plantígrados en los montes cantábricos.
Dos experiencias
Existen dos experiencias similares puestas en marcha en Europa. Una de ellas en Rusia, un país en el que el oso pardo se puede encontrar desde la frontera con Noruega hasta Yakutia, en los bosques boreales, y al Este de los Urales, en las taigas y bosques. Valentin Pazhetnov fundó en 1995 el Orphan Bear Project, que se dedica a la recuperación y reintegración en el hábitat salvaje de los osos. Pero, según el presidente de la Fundación Oso-Asturias, Carlos Zapico, «en ese país tienen unas enormes extensiones sin población».
Esta organización recoge los hijos de osas abatidas en cacerías y son introducidos en recintos donde son alimentados, pero teniendo la precaución de que en ningún momento estos animales tengan contacto con el ser humano, es decir, que ni lo vean ni lo huelan. Sólo así se puede garantizar cierto éxito en la reintroducción de los osos en la vida salvaje. Este proyecto ruso tiene un éxito cercano al 80%.
Es decir, se han de dar las condiciones contrarias a las que se dieron, por ejemplo, en los casos de 'Paca' y 'Tola'. Al quedar huérfanas, estas osas fueron alimentadas por los humanos, ya que se encontraban aún en periodo de lactancia y se les tenían que dar biberones. En ese momento ya quedaron inviables para la vida salvaje, pues relacionan el mero olor del hombre con la posibilidad de conseguir alimento, lo que las haría tanto vulnerables a ser cazadas por desaprensivos como a acercarse a las viviendas para conseguir alimento.
Unas características territoriales similares a las asturianas se dan en un segundo proyecto de recuperación osera que se dio en Europa. En este caso, sin éxito. Se trata de los montes de Croacia, donde la experiencia fue tan negativa que, incluso, fue necesario sacrificar algún animal por el riesgo que suponía para los humanos. Otro lugar donde se trabaja en la preservación del oso pardo es en la reserva de caza de Medved, en la localidad eslovena de Kacevje. De ese lugar son, precisamente, los últimos osos introducidos en el Pirineo con la intención de conseguir la repoblación de su maltrecha comunidad.
Endogamia
Pero la antes aducida presión humana sobre el hábitat de estos plantígrados produce otro problema aún de más difícil solución. Se trata de la endogamia, es decir, los animales se aparean con sus familiares, con lo que la especie se debilita. Y ello ocurre en gran medida por la imposibilidad de que se puedan poner en contacto las diferentes comunidades oseras de la región. Si para un oso es difícil cruzar la autopista del Huerna -sólo uno pasó de la población occidental a la oriental en los últimos 50 años-, es prácticamente misión imposible que llegue a contactar con la comunidad de los montes palentinos, donde se encuentran la mayoría de las osas reproductoras. Por eso, la especie va en regresión lentamente.
Además, estos animales se exponen a otros peligros. Aunque no son el blanco de los cazadores, muchas veces caen abatidos al ser confundidos con jabalíes. Hay que tener en cuenta que tienen costumbres muy parecidas, como encamarse en lugares similares entre los arbustos. Por eso, la guardería del Principado evita que se celebren batidas de caza en lugares donde hay certeza de presencia de osos. Los lazos y los venenos son otros de los problemas que ha de superar una especie a la que prácticamente no le queda espacio.





