
Para llegar a esa situación, el equipo avilesino tenía que ganar ayer de todas todas, y pese a que los nervios se dejaron ver en el mojado césped del Suárez Puerta, los pupilos de Arboleya supieron mantener su único gol para hacerse con el triunfo y sus tres puntos.
Esos nervios a los que hacíamos alusión quedaron reflejados en el primer tiempo, en el que los avilesinos no pudieron con un Arenal abierto y que no permitió maniobrar a los locales. Pero los de Arboleya llegaban al descanso en franquía al resolver Diego Rúa un barullo tras jugada de Nacho. El remate del goleador avilesino tocó en un defensa lo justo para desviar a puerta.
En la reanudación el Avilés dejó las dudas en la caseta y desplegó su mejor juego, con ocasiones a pares para Carlos, Josín y Rúa, y una para Nacho. El segundo gol no llegaba y en los minutos finales apretó el Arenal, llegando en dos ocasiones claras, la última con un balón que se paseó por el área chica poniendo el corazón de los aficionados, entre los que sorprendió agradablemente la presencia de la alcaldesa, en un puño.
Al final, alegría por el triunfo, aunque el ascenso debe esperar.
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