
Hasta el momento, el desfase económico supone que el presupuesto supere ya los 15 millones de euros. En un principio, la obra fue adjudicada por 10 millones. Esto significa que en la construcción del futuro complejo termal se han excedido en un 50% las necesidades de inversión recogidas en el planteamiento inicial.
Baile de fechas
Las demoras y sucesivos aplazamientos son una constante casi desde el principio en el complejo termal que se desarrolla en Poniente. La primera fecha de inauguración que se facilitó desde la propia empresa fue la de junio de 2007. Posteriormente, se reconoció que ese plazo era demasiado apretado y que la climatización y la delicada puesta a punto del balneario requerían más tiempo. No obstante, el objetivo siempre fue empezar a dar servicio ese verano. Así que el balneario se empezó a promocionar como nuevo atractivo turístico de Gijón para esas fechas.
Pero a mediados de setiembre, la dirección del centro anunció un nuevo retraso y reconoció que el centro de terapias con agua de mar no estaría abierto antes de navidades. Pero no fue ni en el puente de la Constitución, como habían previsto, ni durante las fiestas navideñas, la segunda fecha barajada.
El baile de fechas continuó y a principios de este año la constructora aplazó la apertura a la primavera, entre marzo y junio, aunque ya en aquellos momentos el mes de marzo quedaba prácticamente descartado. El último plazo anunciado, al menos hasta el momento, es el mes de setiembre, un año y tres meses más tarde de lo previsto inicialmente.





