Cerramos el año 2007 con 76 mujeres muertas, un hombre y un número indeterminado de menores que viven a diario con el maltrato en sus casa; son violados, raptados o apartados de sus familias después de años de convivencia por ser reclamados por unos 'padres biológicos' que ni siquiera saben que existen.
Es posible que, como humanos que somos, un juez en un momento determinado pueda errar al dictar una sentencia: por falta de datos, ocultación de pruebas, denuncias falsas, etcétera, pero lo que es inadmisible es la pasividad y la permisividad de muchos de ellos.
La indefensión que los menores y mujeres de este país es vergonzosa. Parece ser que todos los esfuerzos políticos y judiciales se dedican única y exclusivamente a luchar contra un terrorismo que agoniza y al que se le da vida centrándolo como única causa de muertes violentas.
Es cierto que hay que luchar contra todo tipo de terrorismo, pero sin descuidar ni omitir cuál es la primera causa de muertes actualmente en España.
El caso de Mari Luz no ha sido, ni es, ni será, probablemente, el único, desgraciadamente, por lo que como madre y ciudadana tengo que exigir a la judicatura española que se ponga las pilas y deje de pasarle la pelota entre funcionariado y la no sincronización entre policías autonómicas y Guardia Civil.
La responsabilidad de este caso o, mejor dicho, la irresponsabilidad de que ese asesino campara a sus anchas por todo el país, es única y exclusivamente del juez que dictó una sentencia firme que nunca se cumplió.
Debemos reconocer que nuestras leyes actuales están desfasadas con respecto a los nuevos delitos, por lo que hay que plantear, sin ningún tipo de dilación, su reforma urgente.
Violadores, pederastas, maltratadores, los maridos esquizofrénicos de ahora, ni pueden ni quieren ningún tipo de reinserción, por lo que no tiene cabida en nuestra sociedad actual.
La implantación de la cadena perpetua es la única garantía de protección real para los menores y mujeres de este país.
Si un terrorista es condenado a cientos de años por asesinar, un maltratador debe tener la misma pena, puesto que ha asesinado igual, o ¿es que en este país hay muertos de primera y segunda clase? ¿Por qué la vida de un niño o la de mujera vale menos que la de un muerto por terrorismo?
Llevamos años viendo cómo se intenta manipular a la opinión pública, colapsando Madrid con manifestaciones contra el terrorismo, pero sólo un tipo de terrorismo.
Por lo que a mí respecta, tengo claro que no voy a formar parte de ninguna lista anual de mujeres muertas y espero sinceramente por nuestro bien que mujeres y hombres (que también los hay) hagan lo mismo, con ayuda judicial o sin ella.
Espero de todo corazón que este asesinato sea el último y haga reaccionar a todos los poderes públicos y que no tengamos que ser los ciudadanos lo que no tardando mucho tengamos que aplicar la justicia del ojo por ojo.





