
De esta forma, pequeños grupos de científicos, estudiosos o aficionados que tengan un interés especial podrán adentrarse en otras galerías, ver otras pinturas y admirar paneles que muy pocos ojos han visto. Los primeros en hacerlo, el sábado que viene, serán los miembros de la familia Bustillo. Fue Celestino Fernández Bustillo uno de los que descubrió en 1968 las pinturas junto a un grupo de amigos que ayer, en su mayor parte, recibieron la felicitación del Delegado del Gobierno, Antonio Trevín; el director general de Patrimonio, y el alcalde de Ribadesella, Ramón Canal, además de otras autoridades municipales y de la Sociedad Etnográfica de Ribadesella, organizadora del homenaje.
Los descubridores firmaron en el libro de honor del Ayuntamiento y de la Cueva de Tito Bustillo, visitaron la gruta juntos, recibieron regalos, inauguraron una exposición conmemorativa y disfrutaron de una comida para poner punto y final a un intenso fin de semana. «Nos sentimos muy felices. Algunos de nosotros no nos veíamos desde hace más de 30 años y siempre es bonito que se acuerden de ti después de tanto tiempo», decía Eloísa, la hermana del malogrado Tito Bustillo.
Tanto Canal como Trevín resaltaron en su discurso la importancia de un hallazgo decisivo para el Oriente asturiano. «Si en algún ámbito tiene relevancia internacional esta comarca es en el de la Prehistoria», recordó el delegado del Gobierno. Por eso, dijo, «es fundamental potenciar una visión comarcal de esta riqueza, con la cueva de Tito Bustillo como cabeza visible».
Canal reconoció que, a pesar de que en los últimos 40 años la mítica gruta había sido protagonista en los medios de comunicación, «poco se había dicho de sus descubridores». Y con dos refranes quiso dejar claras las intenciones del Consistorio: «Más vale tarde que nunca y nunca es tarde si la dicha es buena», dijo.
Así, uno a uno, firmaron entre aplausos Ruperto Álvarez, Eloísa Fernández Bustillo, Jesus Manuel Fernández Malvárez, Adolfo Inda, Amparo Izquierdo, María Pía Posada y Elías Pedro Ramos. Sólo faltaron tres personas: Pilar González Salas, que no pudo asistir al acto, y los desaparecidos Fernando López Marcos y Tito Bustillo. Ellos se llevaron la mayor ovación, con el público puesto en pie.
Mapa milenario
Pero la jornada había comenzado bien temprano, con una visita privada a la gruta del grupo de descubridores de mano de Alfonso Millara, el conservador de la cueva. Allí se contaron de nuevo anécdotas de aquella primera excursión, detalles que quedaban sin aclarar Y se habló del que, según el profesor Ruiz Morales, de la Universidad de Granada, es el mapa más antiguo de la humanidad, que fue hallado precisamente por Jesús Manuel Fernández Malvárez, uno de los primeros visitantes de la galería de las pinturas.
Ambos creen que ese mapa representaba la ría del Sella, la línea de costa riosellana y los pueblos que la rodean. Sin embargo, tras meses de observaciones, el conservador de la cueva sostiene que «el mapa representa la galería principal de la cueva, ya que las marcas rojas coinciden con zonas en las que hay pinturas». Otras marcas, dice, pueden alertar «de las zonas inundables de la cueva». Y es que las coincidencias son muchas. Lo que está claro es que esa piedra es un mapa y fue pintada hace más de 12.000 años. Otra de las innumerables riquezas de la cueva que no habría visto la luz de no ser por aquel grupo de chavales que, este fin de semana, vieron por fin reconocido su esfuerzo.





