
La anécdota sirve para explicar lo que está ocurriendo en uno de los garajes más grandes de la plaza de la Gesta. El parking ofrece unas 200 plazas repartidas en dos plantas. Todo un lujo dentro de un barrio donde encontrar un hueco libre supone torturar la paciencia del conductor. Varias son las comunidades que llevan décadas gozando de un privilegio del que también participa el Hotel Ramiro I, que tiene reservados 20 números para sus clientes. Pero desde el pasado 7 de noviembre, el lugar se ha convertido en una ratonera.
Ese día, los técnicos de la compañía eléctrica ejecutaron la orden dictada por la Consejería de Industria de cortarle la luz al subterráneo. El castigo llegó tras una inspección en la que los funcionarios comprobaron que el aparcamiento no cumple con la legislación vigente. No tiene un sistema de ventilación homologado, lo que complicaría mucho las cosas en caso de incendio.
Desde entonces, los vecinos dejan abierta durante el día la puerta del garaje y la cierran, manualmente, por la noche. Una vez en su interior, aparcan donde pueden y se guían por linternas, mecheros o luces del móvil. Pero hay quien aprovecha la oscuridad: al menos un vecino están alquilando plazas «a precio especial».
Reunión
La sanción de la Administración regional ha puesto a las comunidades de vecinos ante un reto: deben unirse y consensuar por qué edificio pasa la chimenea de ventilación si quieren volver a la luz. Pero la arena está más preparadas para la batalla. El presidente de la comunidad por donde los técnicos proponen el conducto se negó incluso a convocar una asamblea de vecinos para tratar el asunto. Finalmente se celebrará esta semana. Algunos particulares, de forma anónima, plantean ya la posibilidad de llevar el caso a los tribunales.





