
Corbacho aseguró que abandona el consistorio con la satisfacción del deber cumplido. Resaltó que Hospitalet puede «mirar el futuro con optimismo». También manifestó que es un honor asumir el cargo de ministro, porque, junto con la posibilidad de tener a Rodríguez Zapatero de presidente, es la aspiración máxima para un político español.
No obstante, calificó como política «dura, de verdad» la de los alcaldes y regidores, la «de la calle».
Época compleja
En declaraciones a la Cadena Ser, Corbacho se mostró plenamente consciente de que las dos materias de las que va a ocuparse como ministro de Trabajo e Inmigración, están de «plena actualidad» y van a ser miradas con lupa. En relación con el mercado laboral, la prioridad será «trabajar el diálogo social» (ámbito de debate y negociación entre Gobierno, patronales y sindicatos). Según adelantó, ya ha iniciado contactos. «He hablado con Méndez, Fidalgo y Díaz-Ferrán. A todos les he manifestado mi disposición y que, en una época compleja como la actual, debemos marcar objetivos claros y ponernos a trabajar», dijo.
Respecto a la llegada de extranjeros, indicó que «la situación es problemática». Apuntó que España acogerá a «todos los inmigrantes que sean necesarios, pero todos con contrato de trabajo». «Esto debe ser incuestionable», remarcó. «El fenómeno de la inmigración se coloca en una escalera, en un barrio y en una ciudad, pero mi opinión es que ni la escalera, ni la ciudad, ni el barrio pueden funcionar nunca con la norma del último que se empadrona», subrayó.
En cuanto al reparto de los recursos existentes afirmó que la solución es «muy sencilla». Por ejemplo, «sí antes había diez con derecho a una beca de comedor y ahora son veinte, no debemos llevar la política de que se la damos a los diez últimos que han llegado, lo que debemos hacer es aumentar las becas de comedor para que las tengan los veinte», concluyó.





