El Ateneo Jovellanos, en colaboración con la Asociación de Recreación Histórica Cultural de Asturias (ARHCA), revivirá ese conato de rebelión con todo lujo de detalles y uniformes de época e incluso tiene previsto colocar una placa en el lugar para rememorar aquel suceso.
Todo ello pese a que el catedrático gijonés de la Universidad de León Francisco Carantoña Álvarez niega que ocurriera ese día y en ese lugar. Sostiene en el artículo que acompaña esta información el prestigioso historiador que no cabe rememorar de forma errónea unos hechos que en realidad -está documentado y ya nadie lo duda- sucedieron un 5 de mayo y en otro punto de Gijón, en la calle Corrida, pues allí se encontraba en realidad entonces el Consulado francés.
Sostiene el historiador gijonés que no tiene ni pies ni cabeza organizar una celebración de esta índole desde la falta de rigor. Porque, asegura, a estas alturas nadie discute que fue el 5 de mayo cuando se produjeron las algaradas contra el consulado francés en la ciudad. Por esa razón, solicita a los organizadores que recapaciten y den marcha atrás, puesto que poco sentido tiene dejar impreso sobre una placa un error de bulto.
Pero los miembros de ARHCA tienen claro que su versión es la buena. Si bien aceptan que pueda haber algún desfase de fechas, nunca tan amplio como para situar el conato de rebelión el 5 de mayo. «Como mucho ese primer alzamiento hubiera tenido lugar el 29 de abril, dos días más tarde. Que alguien plantee que sucedió el 5 de mayo no tiene sentido porque es materialmente imposible que con los medios de la época, el cónsul, que huyó, llegara a Galicia, tuviera tiempo de dar parte de lo sucedido y esto se lo comunicara a las autoridades y éstas a su vez redactaran un bando que debía regresar a Asturias y darse a conocer a la población», decía el pasado domingo a EL COMERCIO Antonio Luis Pérez, presidente de la asociación.
La historia enfrenta ahora a dos bandos que no se ponen de acuerdo sobre lo que ocurrió. Los unos acuden a historiadores como el Marqués de Santa Cruz, Carantoña, por su parte, aporta como prueba documentos de la época fechados el 5 y el 6 de mayo en los que se da parte de las algaradas.





