Once años después de aquel depósito, el Museo presenta hoy las tres nuevas obras que enriquecen su colección permanente. Se trata del 'Niño en el templo', de Paolo Caliari (Verona, 1528- Venecia, 1588), 'La temprana carrera de Murillo', de John Phillip (Aberdeen, 1817- Londres, 1867, y 'Por los muertos', pintada por Darío de Regoyos y Valdés (Ribadesella, 1857- Barcelona 1913).
El primero conocido como el Veronés, es uno de los tres grandes maestros de la pintura veneciana de la segunda mitad del siglo XVI, junto con Tiziano y el Tintoretto. En Oviedo se exhibe, en la sala de los siglos XV y XVI una 'Santa Catalina de Alejandría', de Tiziano, por lo que se ha elegido que el 'Niño' de Veronés se cuelgue justo a su lado, «como testimonio de una de las escuelas pictóricas más importantes del mundo». Sobre 'La temprana carrera de Murillo', que fue pintado en 1865, se sabe que su autor escocés, viaja en diversas ocasiones a España y era un gran seguidor de Velázquez, al que llegaron a llamar 'Felipe el español'. Del asturiano Darío de Regoyos hay una magnífica representación en el museo. Pero esta obra ha sido recientemente descubierta y perteneciente a la serie 'La España negra', realizada por el artista durante su estancia en Irún.





