
Se trata de uno de los dos únicos juegos completos de grabados de 'Los desastres de la guerra' que ha viajado desde un museo londinense para ser exhibido en Madrid. Cabe recordar que las sucesivas impresiones que se realizaron de esta peculiar colección de desastres goyescos no vieron la luz hasta que, en 1863, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando encargara la primera edición póstuma.
La relación entre el pintor aragonés y Ceán Bermúdez no sólo culminó en este ejemplar regalo y en más de un retrato -al igual que a Jovellanos a Ceán le pintó, al menos, dos veces-. Cuentan las crónicas de la época que a su amistad con los dos gijoneses se debe también el hecho de que Goya entrara en contacto con la alta sociedad madrileña y se convirtiera en su retratista de moda. En general fue decisiva en su introducción en la elite de la cultura española.
'Los desastres de la guerra' da cuenta de toda clase de desgracias vinculadas a la Guerra de la Independencia, como el resto de la exposición que reúne 90 pinturas, 65 de ellas han sido prestadas por instituciones y colecciones particulares como la 'Majas al balcón' o 'El prendimiento de Cristo', de la catedral de Toledo; 13 no se habían expuesto en España, como los retratos de 'La marquesa de Montehermoso', o del duque de Wellington de la National Gallery de Londres. También hay obras que no se veían desde hace más de treinta años.





