
Sin embargo, a punto de cumplirse la fecha límite, el comité de empresa de Juliana no recibió respuesta hasta última hora de la mañana de ayer. «Preocupadísimos y muy enfadados» fueron las expresiones utilizadas por el presidente y el secretario del comité, René Rodríguez y Félix Magadán, respectivamente, ante la situación que vive el astillero.
«Están ocurriendo cosas muy raras -afirmó Rodríguez-. Primero, nos llevan uno de los buques sísmicos a Vigo; después no nos llaman para la reunión que tenemos pedida con la dirección para conocer la situación económica y financiera del astillero y, más tarde, no nos presentan el plan industrial. Además, teniendo carga de trabajo, están mandando a casa a trabajadores de las empresas auxiliares». Ante estas circunstancias, el comité se reunirá hoy para decidir qué medidas va a adoptar. «Desde luego, lo que no vamos a consentir es que Juliana acabe como Naval Gijón», señaló René Rodríguez, quien propondrá hoy a los demás sindicatos un encuentro con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) -antiguo accionista universal de Izar Gijón- para valorar la situación.
Recordó, además, que, según el acuerdo de venta, pasados seis años, Vulcano «tendrá acceso a los terrenos, de 190.000 metros cuadrados y con un valor estimado de 280 millones de euros, cuando los compró por 2 millones. Ante la situación en que estamos, vuelven a surgir las dudas de que haya venido a especular».
«El astillero no funciona bien», apuntó el secretario del comité, Félix Magadán. Uno de los tres buques sísmicos contratados por la naviera noruega Rieber para buscar petróleo en la mar está en fase de terminación. «En principio, se iba a entregar en mayo; después en agosto y ahora se habla de noviembre», indicó Magadán. «Acumulamos retrasos importantísimos y, quizá, las pérdidas no sean asumibles». Asimismo, agregó, «el propietario no invierte nada, pues en el acuerdo de compraventa se comprometió a destinar 1 millón de euros en 2006; medio millón en 2007 y otro medio millón en 2008 para ampliar la entrada de la dársena y el dragado hacia El Musel».
Magadán indicó que, «además, sigue sin conformar el consorcio con los astilleros de Sestao y Sevilla y, ahora, no nos presenta el plan industrial y ni se digna a hablar con el comité. Si seguimos así, el astillero cerrará».
El secretario del comité recordó que la plantilla está trabajando ya en otro de los buques sísmicos y en el cementero contrato por Tudela Veguín. «Tenemos trabajo, pero si no lo sacamos adelante, es como si no lo tuviéramos». Magadán lamentó que «el futuro de Juliana esté en juego después de lo que hemos luchado».
Desde el astillero vecino, Naval Gijón, se sigue con detenimiento la situación de Juliana, puesto que, una vez alcanzado un acuerdo en el plan industrial, los 45 excedentes de Naval se incorporarán a Juliana y se podrá llevar a cabo el cierre de Naval Gijón.





