
La Dirección General de Pesca emitió ya un informe sobre la flota que faena habitualmente en la zona, a fin de establecer las compensaciones a que haya lugar.
Hace cerca de tres años, en agosto de 2005, Repsol inició unas prospecciones sísmicas que contaron no sólo con la aceptación, sino también con la colaboración, remunerada, eso sí, de la flota asturiana.
Dicha colaboración se plasmó en que barcos pesqueros asturianos realizaron labores de escolta al buque empleado para la toma de datos, que arrastra por popa y a unos siete metros de profundidad, cables de 6.000 metros de longitud cada uno.
El paso del citado barco obliga a retirar en la zona de prospecciones los aparejos fijos, así como a evitar que la flota pesquera que faena con otras artes se aproxime a menos de cinco millas náuticas por popa y dos millas por babor y estribor.
La toma de datos, mediante ondas sísmicas que se propagan por el subsuelo y se reflejan y son registradas por los citados cables, requiere buenas condiciones de la mar, de forma que la época elegida es normalmente el verano. Hace tres años, los trabajos comenzaron en la segunda quincena de agosto, con una duración prevista de 45 días, los mismo estimados para desarrollar el nuevo proyecto.
El proceso de datos con vistas a tomar decisiones duras, según indicaron en su momento los expertos, un mínimo de aproximadamente un año. Las pruebas efectuadas en 2005 no han deparado iniciativas conocidas, pero el nuevo proyecto ahora presentado pone de manifiesto que la multinacional mantiene su interés en estudiar las posibilidades de explotación energética que tiene el litoral asturiano.
Compensaciones
La negociación de compensaciones para los pescadores asturianos estuvo rodeada en 2005 de cierta dificultad o, al menos, polémica, debido a que la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas, de Avilés, propuso que el interlocutor de la empresa energética no fuera el Gobierno regional, con el que tenía escaso entendimiento, sino el del Estado. En ese contexto, la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores, en la que no están incluidas las de Avilés y Lastres, propuso la mediación de la Federación Nacional de Cofradías.
Repsol defiende que las prospecciones sísmicas son inocuas para la pesca y para el ecosistema marino, de forma que las compensaciones se justifican por la ocupación temporal del caladero. La Federación de Cofradías suele optar por que este tipo de ayudas favorezca al sector en su conjunto, no a determinados barcos directamente implicados, sin perjuicio de que el pago de las labores de escolta sí beneficia directamente a los barcos que las realizan, elegidos por sorteo entre quienes se presentan voluntarios.





