
Precisamente, el acto tuvo dos protagonistas, el ministro saliente y el entrante. Caldera se mostró entusiasmado con su cometido ideológico en el PSOE y elogió la persona de su sucesor. A la toma de posesión de Corbacho asistieron también el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, y la titular de Administraciones Públicas, Elena Salgado. Tampoco quisieron estar ausentes los líderes de CC OO y de UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez. Por el contrario, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz-Ferrán, no acudió.
«Vengo aquí a aprender de todos. Soy consciente de que hay retos importantes en el futuro inmediato. Nunca hay que fijarse ni ahogarse con los problemas porque son retos y éstos tienen que dar el ánimo suficiente para poder gobernarlos, algo que nunca se puede hacer solo», recalcó Corbacho. Tampoco le preocupan los desafíos generados por la inmigración. Agradeció a su antecesor haber hecho posible que España se haya situado entre los países más desarrollados del mundo en materia de protección de los derechos constitucionales, tanto en lo relacionado con el empleo, la Seguridad Social o con los movimientos migratorios.





