
Después de que el pasado sábado se colocara la primera piedra y se delimitara la parcela con el correspondiente vallado, el equipamiento diseñado por el arquitecto brasileño comenzará hoy a ser una realidad. En los días pasados, la empresa adjudicataria de la obra procedió a cumplimentar todos los preparativos: desde la instalación de las casetas de servicio para el personal, hasta la realización de las mediciones previas para el inicio de las perforaciones que permitirán dar estabilidad al conjunto de edificios.
La maquinaria que hoy tiene prevista su llegada a la ciudad en camiones de transportes especiales, servirá para perforar y confeccionar los pilotes que sustentarán los edificios previstos en el equipamiento cultural. «Dependerá de la zona, pero habrá áreas en los que las perforaciones deberán llegar a más de veinte metros de profundidad», indicaban ayer fuentes de la empresa Sedes acerca del proceso previo a la construcción del complejo.
Ese sistema de pilotes responde a las especiales características del espacio elegido para la construcción del centro cultural, en terreno ganado a las marismas de la ría. Así, ante la imposibilidad de asentar los edificios con unos cimientos más 'convencionales', la constructora procederá a horadar hasta una profundidad suficiente para que el hormigón fragüe y se logre la estabilidad que requiere el edificio.
Varias semanas
El proceso se prolongará durante varias semanas desde el montaje de la maquinaria y el inicio de las perforaciones. «Si no hay problemas, el grueso de la obra podría estar concluida en 16 meses», comentaban fuentes de la empresa adjudicataria de la obra.
Para entonces, ya sólo restará equipar las instalaciones y rematar los trabajos necesarios para que el Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer sea el foco de actividades llamadas a cambiar la imagen, no sólo del entorno en que se asentará el equipamiento, sino de toda la ciudad.





