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La primera piedra del bachillerato
El 16 de abril de 1933 comenzaron las obras del primer edificio propio con el que contó el Carreño Miranda. Este centro celebra hoy el 75 aniversario de la efeméride
16.04.08 -

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La primera piedra del bachillerato
SOLAR. Imagen de algunos de los promotores del proyecto durante la ceremonia de colocación de la primera piedra, en 1933. / LVA
Corría el año 1928 cuando se concedió a la villa de Avilés un Instituto Oficial de Bachillerato, una demanda ciudadana a la que se le daba respuesta desde instancias superiores. Pero, hasta 1934 no sería una realidad el edificio que acogería a los adolescentes avilesinos que querían continuar sus estudios primarios y que, hasta hacía pocos años, tenían que trasladarse a Oviedo para poder estudiar. Hoy, 16 de abril de 2008, se celebra el 75 aniversario de la colocación de la primera piedra del edificio.

Como sigue sucediendo en la actualidad, los trámites administrativos son muy exigentes con la normativa y se alargan en el tiempo, especialmente para los ciudadanos que quieren que los grandes proyectos se vean convertidos en realidad cuanto antes. Algo así debió suceder en aquellos años treinta. Si en 1928 se autorizaba a Avilés a contar con su instituto, a partir de ese momento se inició el recorrido para dar respuesta a una clara necesidad: el centro tenía que contar con un edificio.

El lugar elegido para el que sería el primer Instituto Local de Segunda Enseñanza de Avilés fue la parte alta de la ciudad, concretamente en la calle Nueva, lo que hoy se conoce como avenida de Portugal.

En este proceso de construcción, en el que se invirtieron algo más de 400.000 pesetas, tuvo un papel fundamental Francisco Aragón Escacena, el primer secretario que tuvo este centro y que vivió el traslado desde Artes y Oficios a la nueva sede.

Sus vivencias en la esfera de la educación en la ciudad dieron para más en los años de la República. A principio de 1932 los estudiantes comenzaban a tomar posiciones. Avilés no fue una ciudad especialmente beligerante en este sentido, aunque sí llegaron a producirse algunos movimientos. En esa misma época se constituía la Asociación Profesional de Estudiantes de Bachillerato, entidad apolítica y aconfesional que nacía con el objetivo de defender los intereses de sus asociados. La iglesia realizaba a la par movimientos paralelos que equilibrasen la situación.

De forma paralela, los responsables del instituto daban pasos para conseguir poner en pie el nuevo edificio. Luis Muñiz, nombrado director en 1930, daba cuenta de la constitución de una comisión patrocinada por el Ayuntamiento de Avilés para la elaboración del proyecto del edificio. Francisco Aragón, adquiría un papel de relevancia convirtiéndose en el representante del claustro dentro de esta comisión.

Con el solar elegido y una buena cantidad de aportaciones en metálico en el bolsillo, se acuerda la construcción del edificio. Los requisitos: que reuniera todas las condiciones pedagógicas necesarias para el correcto desarrollo de la labor docente. Era el momento de poner la primera piedra de un edificio que firmó el entonces arquitecto municipal de Oviedo, Enrique Rodríguez Bustelo. Un centro planteado con grandes ventanales y un elegante acabado que ha resistido el paso del tiempo hasta convertirse en el actual Colegio Público Palacio Valdés.

Buena parte de la culpa de que ese edificio estuviese adaptado a las necesidades docentes la tuvieron los responsables en educación de la II República, que hicieron de la renovación de la enseñanza una de sus piedras angulares. El crecimiento de la actividad cultural o la construcción de ateneos y casinos obreros vivieron un momento de esplendor del que Avilés no fue ajeno.

En el año 1934, después de mucho trabajo, cambios de proyecto y peticiones de préstamos el nuevo edificio del instituto era ya una realidad. Comenzaba entonces otra tramitación: la de la autorización para ponerle el que ha sido su nombre hasta la fecha, 'Carreño Miranda'.

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