
El Ateneo Jovellanos, encargado de revivir junto a la agrupación asturiana la rebelión asturiana contra Napoleón mediante varias iniciativas, se replantea ante la polémica de fechas uno de los actos previstos: el de la colocación de una placa commemorativa que recuerde el primer motín de 1808. El mayor problema radica en que ARHCA asegura que el conato inicial tuvo lugar el 27 ó el 29 de mayo en la calle de Óscar Olavarría. Por su parte, Carantoña mantiene que el primer conato aconteció el 5 de mayo en la calle Corrida.
La recreación, prevista para este sábado a las seis de la tarde, se mantendrá, según confirmaba ayer el presidente del Ateneo, José Luis Martínez, como estaba inicialmente prevista. Por el contrario, la colocación de la placa es lo que genera más suspicacias. Hoy o mañana, la junta directiva de la institución tiene previsto reunirse para fijar una fecha para la colocación de la placa en el futuro o finalmente posponer ese acto. «No hay unanimidad de criterios, no queremos ofender a nadie y sobre todo, la intención es que el pueblo de Gijón conozca lo que ocurrió en realidad. Asturias tuvo un protagonismo, aunque a veces no se recuerde lo suficiente», explica Martínez.
«Unos piensan una cosa y otros, otra. Ante esa cuestión, hemos decidido, por el momento, no colocar la placa; aunque no descartamos lo contrario». El asunto para Martínez aún se debe aclarar y de hecho, no descarta que las letras que 'hablan', sobre un fondo de bronce, del primer alzamiento acaben formando parte finalmente de la decoración urbana en fechas venideras. En todo caso parece que en la placa ya no aparecerían, en ningún caso, fechas concretas y sólo el año 1808.
Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de León, Francisco Carantoña defiende que el primer levantamiento fue el 5 de mayo, tesis basada en el 'Expediente formado con motivo de lo ocurrido en la Villa de Gijón de resultas de haber tirado a la calle el Cónsul Francés don Miguel Lagoanere unos impresos relativos a la mudanza de dinastía'. «Ahí está toda la documentación que generó ese incidente, que la envió la audiencia de Oviedo al consejo de Castilla. No hay posibilidad de dudar de nada, está todo... hasta la hora», mantiene Carantoña, que 'reta' a que se le enseñe un documento que permita generarle alguna duda sobre sus afirmaciones. «No puede haber ninguna postura, sólo hay una opinión y la de un grupo de señores que están obcecados en decir un disparate», afirma Carantoña, con ánimo de zanjar una polémica en la que considera que sólo cabe una versión.
Por su parte, desde ARHCA, encargada de la recreación histórica del sábado y de la colocación de la placa, su portavoz y presidente, Antonio Luis Pérez, argumenta su postura, diametralmente opuesta a la del historiador. «Hubo tres fechas de levantamientos: el 27, el 29 de abril y el 5 de mayo. Todo esto citado por contemporáneos de la época, tanto por el Conde de Toreno como por otra gente», detalla y acto seguido, resume que «es la palabra de uno contra la de otro. Nosotros no nos cerramos en banda a ninguna fecha, sino que argumentamos que tuvo que ser algo anterior». La razón, según él, que era «materialmente imposible», con los medios de entonces, que «el cónsul, que huyó, llegara a Galicia, tuviera tiempo de dar parte de lo sucedido, se lo comunicara a las autoridades y que éstas redactaran un bando que debía regresar a Asturias y darse a conocer a la población».
Como Carantoña, Pérez reconoce que «si aparecen documentos escritos que puedan rebatir esto, lo aceptamos. La historia se escribe y se reescribe, no es algo estático, pero mientras no haya documentos claves no se puede decir que es así». Si ARHCA se basa en el Conde de Toreno, Fermín Canella y Victorio de la Concha en sus planteamientos, Francisco Carantoña rebate ese análisis: «No tiene nada que ver eso de que con los medios de la época no se podía haber llegado», y respecto a las fuentes de ARHCA, precisa que «Canella publica su libro en 1908 y lo que hace es utilizar al Conde de Toreno, que se entera en los años 30 (del siglo XIX) que hubo un incidente en Gijón y alguien le comenta que fue el 29 de abril. De hecho, no da ningún detalle en su obra».
Carantoña redondea su argumento y menciona el referente de Ramón Álvarez Valdés, del que apunta que «sí vivió en aquella época y consultó los documentos de entonces, por encargo de la Junta General del Principado. Era la fuente fundamental que existía». El catedrático de Historia Contemporánea, que años atrás no tenía claro que el primer motín hubiera sido el 5 de mayo, le dio la razón a Álvarez Valdés tras 'bucear' en el Archivo Histórico Nacional y hallar los documentos originales con motivo de su tesis doctoral, defendida en 1988. «Una cosa es hacer un acto -que está muy bien, delante de un edificio histórico- y otra poner una placa en un sitio donde no se puede», resume el profesor gijonés sobre la colocación de la placa, que según él debería ser en la calle Corrida. De momento, lo que se sabe es que si se pone la placa, no habrá fechas concretas. Figurará sólo el año 1808.
«Lo normal hubiera sido poner la fecha correcta, pero si no quieren, allá ellos», sentencia Carantoña, mientras que Pérez apunta que «vamos a dejarlo en tablas». Además, el presidente de ARHCA matiza sobre la polémica que «es un poco dogma de fe y depende de a quien quiera creer cada uno. Es la opinión de varios autores contemporáneos, ¿a cuál se le cree?», plantea. Por su parte, Carantoña tiene claro que «es un disparate y algo que no se puede hacer; decir que un acontecimiento ocurrió un día que no fue». Mientras se aclara si la placa se coloca o no, habrá que decidir donde se hace; algo que también podría traer otra polémica a tenor de los planteamientos de unos y otros.





