
MEDIDAS. Parte de los dueños de la parcela, ayer, antes de ir al notario. / JOAQUÍN PAÑEDA
EL CASO
EL CASO
La parcela: mide 368 metros cuadrados y está ubicada entre las calles del Puerto de la Espina y Magnus Blikstad y la avenida de la Constitución.
La sentencia: en 1971 el magistrado de primera instancia Fernando Vidal Blanco ordenó al Principado la devolución de la propiedad a los herederos de Josefa Díaz Quirós.
Los dueños: señalizaron su propiedad con pintura el 4 de abril y mientras no aparezca un comprador justo dispondrán de su terreno como consideren oportuno.
Ni acto de protesta, ni reclamación. Lo que mañana ocurrirá a la altura del número 88 de la calle Magnus Blikstad es, simplemente, una reunión familiar. «Ayer decidimos que el próximo encuentro se celebraría en nuestra parcela el jueves a las 16 horas. No vamos a reclamar nada a nadie porque aquello es nuestro; no porque lo digamos nosotros, sino porque lo dice una sentencia. El Ayuntamiento es conocedor de este asunto desde 1971 y el Principado es evidente que también, pues nos dijo que nos pertenecía. Podemos hacer lo que queramos allí: venderlo, reunirnos o incluso organizar una fiesta». Así se expresaba ayer Alfredo Uría, uno de los propietarios del solar y portavoz de la familia, quien añadió: «La semana pasada solicitamos permiso al Ayuntamiento para cerrar nuestra parcela y aún estamos pendientes de la autorización. No es que hayamos decidido hacerlo definitivamente, eso ya lo veremos».
Alfredo Uría aclaró que «por más que digan unos u otros que la parcela de la calle Magnus Blikstad es de uso público, yo tengo la certeza de que es privada. Y si nadie la compra a lo mejor el vial deja de ser vial, y la acera, acera. A lo mejor habrá que decirles a los vecinos que tendrán que acceder a su vivienda por la calle Puerto de la Cubilla o que retiren sus vehículos del lugar porque están aparcados en una propiedad privada».
Cuando se le preguntó sobre el valor de la propiedad, él explicó que se han llevado a cabo «no una, sino dos valoraciones por parte de profesionales independientes». Además, precisó que ni confirman ni desmienten la cifra de los 4 millones de euros. «Entendemos que quien quiera comprar desee hacer también su propia valoración, pero el precio lo marca el vendedor y sobre eso se discute. En el fondo, esto es más viejo que el mundo. Se trata de que nos podamos acercar la oferta y la demanda. Si aparece un comprador que da un precio justo, pues lo vendemos», aseguró.
No está claro qué decidirán mañana los herederos del terreno en su particular reunión familiar. En cualquier caso, advierten que «dentro de lo nuestro haremos lo que consideremos oportuno». Además, «el Ayuntamiento sabe el número de nuestro abogado y puede ponerse en contacto con él», concluyeron.