
La Policía Nacional informó ayer por escrito de todos ellos. Narra la primera crónica cómo el pasado lunes, a las tres menos cuarto de la madrugada, dos hermanos de 29 y 31 años se encontraban «comiendo un bocadillo» en un banco del Campo cuando se les acercaron dos jóvenes pidiendo un cigarro. Al instante aparecieron otros dos, les atacaron, patearon, y les quitaron las carteras. Al dar parte, los agentes localizaron a los agresores en las inmediaciones de la plaza de Castilla. los cuatro eran menores.
Un poco más crecidito era el conductor de 23 años que hace cinco días circulaba junto a un amigo «acelerando y frenando sin causa justificada». Ese modo de conducirse llamó la atención de una patrulla motorizada, que al intentar darle el alto vio cómo el vehículo aceleraba y huía en dirección hacia la avenida Roma, en Teatinos. No contento con su decisión, el joven no dudo en responder con un volantazo cuando una de las motos policiales alcanzó su coche, lo que casi le costó al agente acabar de bruces en el asfalto, según relata la nota de prensa. Finalmente, el joven, sin antecedentes hasta ese día 11 de abril, fue detenido. Presentaba además «evidentes síntomas de embriaguez».
Gasolina y coches
También acabó en comisaria un joven de 30 años a quien el vigilante de la estación de servicio del polígono del Espíritu Santo sorprendió a la una y media de la madrugada del lunes robando gasolina. Aunque no le dio tiempo a atraparlo antes de que saltara la valla, comprobó que se había llevado «cinco garrafas de plástico» con combustible y varias bombillas halógenas. Alertada, la Policía Nacional detuvo en los alrededores al sospechoso, que suma «multitud de antecedentes».
Un currículum similar (22 detenciones, la mayoría por robos) atesora el joven de 20 años que el pasado 5 de abril denunció el robo de su coche, que en teoría había dejado aparcado la noche anterior en la plaza de Castilla. Según su versión, alguien había forzado la puerta y encontrado una copia de las llaves que guardaba «debajo de la alfombrilla del conductor».
La Policía inició la investigación. Resultó que el vehículo, un Renault 19, se había estrellado esa madrugada en la carretera CV-Coviella, en Ribadesella, «tras saltarse un control de la Guardia Civil».
El conductor no había aparecido después del siniestro. Al detener al denunciante, los agentes escucharon la confesión de ambos delitos: la huida de la benemérita y la simulación del delito posterior, lo que le valió un nuevo antecedente policial.





